viernes 12 de abril de 2019 - 12:00 AM

El Teatro Santander y el consumo cultural en Bucaramanga

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Columna de
Santiago Gómez

Después de 9 años de trabajo, el próximo 26 de abril, se reinaugura el Teatro Santander. Una excelente iniciativa que implicó la coordinación de esfuerzos público-privados y que tiene como objetivo recuperar un escenario de circulación de contenidos culturales diversos que, adicionalmente, implicará ineludiblemente –y ahí está el reto principal- un ejercicio consciente de formación de audiencias en Bucaramanga y la región.

Con una inversión cercana a los $28.000 millones de pesos, el Teatro buscará consolidar una programación atractiva para un público regularmente apático a muchos de los contenidos culturales que circulan y ofrece la ciudad.

Y es que, como dije, el reto es justamente ese. Aunque creciente, el interés de los bumangueses y santandereanos por eventos culturales con costo no ha sido sustancial ni permanente. La última encuesta de “Bucaramanga ¿cómo vamos?”, por ejemplo, estableció que los habitantes de la ciudad recurrían mayoritariamente a los centros comerciales como espacio de consumo para temas culturales, de entretenimiento y ocio.

El éxito, y la mejor manera de rentabilizar el espacio y recuperar la inversión significativa –en términos financieros y de otros recursos- que ha hecho la ciudad en un esfuerzo con pocos precedentes destacables, estará determinado por la confección y consolidación de una oferta de productos culturales que deberá ser diversa y atractiva para una audiencia que no ha terminado de reconectarse con este tipo de productos. Una oferta que deberá ser innovadora, cautivar nuevas audiencias jóvenes que si bien deberían acercarse a eventos culturales tradicionales, exige entender las emergentes narrativas de lo cultural y las nacientes necesidades de consumo de generaciones profundamente digitales.

El Teatro Santander, que arquitectónicamente es indiscutiblemente un referente regional y nacional, idealmente debe convertirse también en epicentro de la oferta cultural público-privada del oriente colombiano. Y eso se hará realidad solo en la medida en que la ciudadanía se conecte masiva y consistentemente con esa oferta cultural pertinente y atractiva que se diseñe y se ponga rápidamente al alcance de públicos de diverso origen y con diferentes expectativas de consumo.

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