viernes 28 de junio de 2019 - 12:00 AM

¿En dónde está la crisis?

Dejar de estudiar periodismo porque en El Tiempo despidieron a varios empleados es como haber dejado de estudiar sistemas cuando apareció internet.
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Columna de
Santiago Gómez

No es la comunicación –ni como disciplina, ni como práctica social- la que está en crisis. Aunque los apocalípticos vociferen que cada vez nos comunicamos menos, lo que sucede es que nos comunicamos más, pero de una manera diferente que no hemos terminado de comprender aún.

Tampoco el periodismo está en crisis, a pesar de que siempre que hay un despido masivo en un medio de comunicación la culpa parece ser de quien formó a los despedidos y no de la incapacidad de quien los cesa para entender la nueva comunicación y para redefinir su modelo de negocio. Los medios han tardado en adaptarse a las nuevas realidades de la interacción entre colectividades cada vez más amplias que intentan estar informadas y flujos de datos más amplios y que circulan de manera más veloz. Esas salidas son responsabilidad de la incapacidad de los medios para entender qué es lo que quieren quienes consumen comunicación, principalmente porque están soportados en esquemas de producción y circulación de flujos informativos no siempre actuales.

La responsabilidad que tienen las facultades de comunicación, periodismo y afines es la de seguir entendiendo con vocación prospectiva el fenómeno que es objeto de su estudio. Investigar para reconocer el vertiginoso dinamismo de aquello en lo que forman es fundamental. Tener capacidad de anticipación y evidenciar una poco común capacidad de innovar en las metodologías, los contenidos, los productos es lo que debe movilizar el esfuerzo de las universidades en estos momentos de cambio permanente. Hoy son sensiblemente requeridas nuevas miradas, nuevas comprensiones de fenómenos que ya no son permanentes en el tiempo en tanto son derivados de cada vez más complejas –y mediadas tecnológicamente- relaciones sociales.

El mundo cambió, la manera de comprenderlo también, pero la forma de enseñarlo es aún más cambiante en disciplinas cuyo objeto de estudio es lo que nos comunica. Por eso, dejar de estudiar periodismo porque en El Tiempo despidieron a varios empleados es como haber dejado de estudiar ingeniería de sistemas cuando apareció internet.

Lo que cambió fue el fenómeno estudiado, no la imperiosa necesidad de entenderlo.

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