viernes 30 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Hechos de paz

Más allá de la definición de responsabilidades, es por fin el momento de que, como dijo De la Calle, el gobierno actúe como Estado y no como partido, se acabó la etapa de aprendizaje
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Columna de
Santiago Gómez

Ayer el país despertó con el anuncio de que quienes realmente le “hicieron conejo” a los Acuerdos de Paz, regresan a las armas. Márquez, Santrich, Romaña y El Paisa reivindicaron en un discurso anacrónico que por los incumplimientos del Estado y el legado santanderista se ven obligados a seguir dando plomo.

Ni Santos, ni el presidente Duque, son responsables de esta decisión desafortunada. El Acuerdo no fracasó. Por el contrario, ahora es que debe actuarse –como Estado legítimo- tal como allí se había establecido con quienes no se acogieran a él.

Los que están incumpliendo –y los únicos responsables de los efectos que genere dicha decisión- son quienes creen que a través de los fusiles se logran los cambios que requiere el país.

La única polarización posible derivada de estas declaraciones es la que debe existir entre quienes están del lado de la legalidad y desestiman la lucha armada y el uso de la violencia como mecanismos de cambio, y quienes siguen creyendo que ese es el camino. Y no es la lentitud de la implementación lo que motiva el regreso al monte de los guerrilleros del video, es su propia incapacidad de entender y aprovechar la oportunidad histórica que se les brindó para cambiar el país desde la argumentación política, son sus coqueteos con el narcotráfico y su cercanía con la ilegalidad los que les condenan a una vida en la clandestinidad.

Más allá de la definición de responsabilidades, es por fin el momento de que, como dijo De la Calle, el gobierno actúe como Estado y no como partido, se acabó la etapa de aprendizaje y es hora de que Duque empiece a desvincularse de eternidades presidenciales para atender las decisiones que determinarán su lugar, no el de nadie más, en la historia del continente.

Es momento de “pensar en las víctimas futuras”, que son de todos; es el momento de hacer cumplir lo pactado frente a quienes aún en el marco del Acuerdo prefieren la ilegalidad. Llegó el momento de acelerar la implementación y vencer a los disidentes con hechos de paz.

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