viernes 11 de octubre de 2019 - 12:00 AM

Los guasones

el 27 de octubre lo que decidiremos en las urnas es si permitimos o no que en el país sigamos teniendo gobernantes que se ocupan de las minorías únicamente durante su campaña
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Columna de
Santiago Gómez

La película de Todd Phillips se convirtió en un relato sicológico crudamente fiel de un mundo en crisis. Porque no solo se constituye en la radiografía de los Estados Unidos de América de Trump, no es únicamente la muerte del “sueño americano”, sino la decadencia de un modelo social global, la recreación colorida de un sistema que ignora a las minorías y desprecia a quien no comparte los intereses propios. Es, en última instancia, la radiografía de la crisis del modelo sectario del “estudien, vagos”.

“Guasón” interpreta la posmodernidad magistralmente y Phoenix es a la vez la materialización de su causa y sus consecuencias. Es un llamado desesperado para que termine la displicencia con que tradicionalmente las sociedades han tenido con el otro, por causas derivadas de su salud mental, pero también sus inclinaciones religiosas o sexuales. Es la reivindicación de la tolerancia como único aglutinador posible de las sociedades complejísimas en las que vivimos.

Por eso, casi cualquiera de nuestros políticos podría haber sido alcalde de Ciudad Gótica. Y en esa medida, el 27 de octubre lo que decidiremos en las urnas es si permitimos o no que en el país sigamos teniendo gobernantes que se ocupan de las minorías únicamente durante su campaña. Ojalá a partir de enero entrante contemos con gobernantes que no solo se ocupen de ellos, sino que también se preocupen auténticamente por sus necesidades y comprendan que los beneficios colectivos redundan positivamente y de manera más potente en las sociedades modernas, que aquellos beneficios privados e individuales.

Es el momento de decidir, para que no nos convirtamos todos en Guasones, si queremos seguir dividiendo, polarizando, diferenciándonos los unos de los otros, o entendemos que los gobernantes que elegimos reciben de nuestra parte un aval para representar nuestros intereses en instancias decisorias estratégicas del ámbito público que determinan también nuestras posibilidades de convivir pacíficamente. Es fundamental para ello votar masivamente, principalmente porque la historia nos ha dado demasiadas evidencias de que la abstención es la principal aliada de las corruptelas que conviven con ratas gigantes en nuestras ciudades góticas.

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