viernes 25 de junio de 2021 - 12:00 AM

Otro meme más

De ser así, Duque pasaría también a la historia como el primer presidente bajo cuyo mandato el Congreso rechazó un tratado internacional, agregando a su larga lista de promesas incumplidas una más.
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Columna de
Santiago Gómez

El 22 de abril entró en vigor el Acuerdo de Escazú, primer tratado ambiental regional vinculante y que versa sobre acceso a la información, participación pública y acceso a la justicia en temas referidos a los recursos naturales.

A pesar de que el gobierno ha defendido de manera vehemente su firma y de que lo radicó con mensaje de urgencia, el Congreso embolató su ratificación porque un bloque de congresistas, liderados paradójicamente por el Centro Democrático (que algunas veces actúa como partido de oposición) considera que limita la inversión y pone en riesgo la soberanía nacional, mientras el Ministerio de Ambiente argumenta que tiene un “gran valor asociado a poder desarrollar una jurisdicción ambiental que permita castigar de manera más severa” a quienes atentan contra el medio ambiente.

Adicionalmente, el acuerdo protege a defensores ambientales (Colombia ocupa el primer lugar con más personas defensoras de la tierra y el territorio masacrados en el mundo), permite alinear al sector productivo con las nuevas necesidades de consumo responsable de la ciudadanía (en los últimos 5 años las búsquedas en Google de productos sostenibles han crecido en un 63%) y da acceso a los países firmantes a nuevas líneas de crédito del BID en esta área estratégica de desarrollo. También, Escazú da seguridad jurídica a inversionistas y puede, por esa vía favorecer inversión extranjera en sectores económicos ambientalmente responsables.

Pasado mañana puede definirse la participación del gobierno colombiano en dicho acuerdo o se puede enterrar definitivamente por vencimiento de términos. De ser así, Duque pasaría también a la historia como el primer presidente bajo cuyo mandato el Congreso rechazó un tratado internacional, agregando a su larga lista de promesas incumplidas una más. Una que puede resultar muy costosa en términos políticos, pero también económicos. La presidencia meme agregaría un nuevo trofeo a su vitrina, el del presidente Duque anunciando -como si estuviera contando los minutos para la caída de Maduro u observando el cronograma de 100 días para reconstruir Providencia- que la semana del 19 de diciembre de 2020, hace siete meses, Colombia firmaría el Acuerdo de Escazú.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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