viernes 11 de junio de 2021 - 12:00 AM

Para superar la crisis

El dilema no es abrir o cerrar, sino gobernar para todos, incluyendo a los que no pueden entrar al sistema, aún cuando las puertas están abiertas de par en par.
Escuchar este artículo
Image
Columna de
Santiago Gómez

Según el Global Skills Report de Coursera, en 2020 se perdieron 255 millones de empleos en el mundo, cuatro veces más que durante la crisis financiera de 2009, principalmente en sectores como el turismo, el comercio y la construcción. Los más pobres, los menos educados y las mujeres han sido los más afectados. Una triste reiteración de que gracias a la pandemia se ha hecho más evidente y que ha afectado con sevicia a quienes han sido históricamente discriminados o quienes tienen menor acceso a tecnología y oportunidades sociales.

Por eso el COVID 19 hizo más evidente la necesidad de sistemas educativos inclusivos y modernos, que ofrezcan oportunidades de formación a lo largo de toda la vida y atiendan también las necesidades de los menos favorecidos, de sistemas económicos que incluyan mecanismos para disminuir la desigualdad y cuenten con mejores herramientas redistributivas.

Por ello, la inversión pública y privada para la formación de habilidades laborales y en competencias tecnológicas es definitiva en el proceso de recuperación de la crisis que, de paso, debe atender las necesidades de una mayor equidad y menos discriminación por motivos económicos. Latinoamérica, quizás por la ausencia de dichas políticas, será la región del mundo que más lentamente logrará retornar a niveles de desarrollo similares a aquellos previos al inicio de la pandemia, según dicho informe.

El debate de la reactivación no pasa únicamente, entonces, por permitir aforos en estadios, reabrir establecimientos comerciales o recuperar la presencialidad en las aulas de clase, pasa también y principalmente por el diseño de políticas públicas que Colombia está hace rato en mora de diseñar y aplicar para cerrar las brechas económicas -como la renta básica-, pasa por un Gobierno que -en ese sentido- no solo legisle para los financiadores de campañas sino también, para quienes no han tenido las oportunidades de acceso a los potenciales beneficios que ofrece el sistema global.

El dilema no es abrir o cerrar, sino gobernar para todos, incluyendo a los que no pueden entrar al sistema, aún cuando las puertas están abiertas de par en par, asumiendo las deudas históricas que este país ha ido acumulando.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad