viernes 15 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Plan de Desarrollo

la atención a la emergencia ha requerido financiamiento inesperado, que hubiera sido imposible prever hace seis meses.
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Columna de
Santiago Gómez

Esta semana entró en su etapa final de revisión el Plan de Desarrollo propuesto por la administración del alcalde Cárdenas. Ante las complejidades que ha representado para todos los procesos de planeación municipal la emergencia sanitaria, la administración ha hecho un ejercicio sui generis para cumplir con los requisitos exigidos por la ley nacional, con el fin de sortear un proceso normalmente complejo que este año fue mucho más que eso.

Presupuestalmente, al no hace mucho posesionado alcalde, le tocó también ajustar sobre la marcha las destinaciones que tenía dispuestas, porque la atención a la emergencia ha requerido financiamiento inesperado, que hubiera sido imposible prever hace seis meses.

En este Plan, la educación sigue siendo un factor protagónico en el desarrollo de la ciudad y seguirá siendo entendida como una herramienta para combatir la desigualdad y la exclusión. El documento estratégico puesto a consideración del Concejo Municipal reconoce la correlación directa entre la promoción de la productividad, el aumento de la competitividad y la internacionalización de la ciudad, impulsada tanto desde el sector público, como el privado. El Plan profundizaría la vocación exportadora de la ciudad, si cuenta con los recursos para ello, a partir de una alianza entre actores clave de la economía y el gobierno local, que vincule además a las universidades de Bucaramanga.

Pero el Plan y sus ejecutores deben garantizar dos factores primordiales para que las metas sean alcanzadas. Primero, la promoción constante de una cultura ciudadana que catalice el cumplimiento de los objetivos estratégicos de ciudad. Para ello, además de generar confianza, deberá potenciar intencionalmente el reconocimiento de objetivos colectivos superiores para demostrar que los gobiernos que se precian de ser progresistas deben promover la vinculación ciudadana efectiva y así alcanzar de manera intencionada los resultados esperados durante su gestión. En segundo lugar, la administración debe reconocer su disposición a comunicar de manera adecuada, oportuna y transparente, sus logros, así como definir los supuestos sobre los cuales se va a soportar su estrategia comunicativa con los diferentes grupos de interés. Hay que comunicar más, pero sobre todo mejor. La ciudadanía no confía en quien no conoce.

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