viernes 26 de marzo de 2021 - 12:00 AM

Reformatitis

La mejor reforma tributaria era la consulta anticorrupción que los colombianos no aprobamos en 2018, pues el hueco fiscal se explica en este país, principalmente, por el impacto nefasto de la corrupción.
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Columna de
Santiago Gómez

Se empezó a cocinar la decimotercera reforma tributaria de esta década, en medio de la peor recesión global de los últimos cien años. Con ella el gobierno espera recaudar 25 billones de pesos mediante más impuestos, apoyo a los menos favorecidos, reducción del gasto y más control a la evasión.

La propuesta incluye aumentar la cobertura del programa de ingreso solidario a 4.700.000 familias en condición de vulnerabilidad no beneficiarias en otros programas gubernamentales. Igualmente, supone devolver el IVA a 2.700.000 nuevas familias de bajos recursos. Extiende el Programa de Apoyo al Empleo Formal, financiando el 40% del salario mínimo de trabajadores durante un semestre más. Ofrece a las empresas que contraten jóvenes de entre 18 y 28 años en su primer empleo, el pago de seguridad social, matrícula gratis universitaria a 720.000 jóvenes de estratos bajos, una reducción del impuesto a la renta a microempresas de cerca de 7 puntos, del que se estima se beneficiarían 50.000 establecimientos de hasta 10 empleados.

Por su parte las tasas impositivas aumentan eliminando la tarifa del 5% y unificándola en el 19%. Por ejemplo, los alimentos dietéticos que hoy no tienen IVA pasan a tener una tasa del 19% y el azúcar, la sal y la gasolina pasan del 5% al 19%. Las gaseosas siguen siendo intocables. Más personas naturales pagarán renta, se aumenta el impuesto sobre dividendos de 10% al 15%, así como el impuesto al patrimonio se extiende en el tiempo y pasa de 1% al 3%.

Así mismo, propone congelar el salario de servidores públicos por 5 años, incluidos los congresistas y suspende las compras de bienes y servicios en el sector, endureciendo paralelamente los controles a la evasión.

De entrada, no es lógico aumentar tasas impositivas en medio de una recesión profunda. La mejor reforma tributaria era la consulta anticorrupción que los colombianos no aprobamos en 2018, pues el hueco fiscal se explica en este país, principalmente, por el impacto nefasto de la corrupción. Hoy dos artículos a los que el gobierno les hace el feo, serían fundamentales: las Iglesias empiezan a tributar y se adopta la propuesta de la renta básica.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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