viernes 15 de enero de 2021 - 12:00 AM

Responsabilidad

Pero todo ello no solo fue posible como consecuencia de un cerebro descarrilado, sino también por las decisiones fallidas de millones de electores
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Columna de
Santiago Gómez

2021 comienza con la definición del segundo juicio político a Trump y con el segundo pico de la pandemia en Colombia. Como en el cine, con contadas excepciones, las segundas partes no son mejores y dan lecciones importantes: para frenar la pandemia o para defender los valores democráticos hay que asumir y promover decididas acciones ciudadanas y no podemos asumir, ni en un caso ni en el otro, que gracias a nuestros gobernantes se solucionen mágicamente nuestros problemas.

El aumento de contagios en Colombia es el resultado previsible del desorden y la indisciplina decembrina. Sabíamos que llegaría, que las capacidades del sistema de salud no se había fortalecido según lo prometido y que las reuniones masivas eran peligrosas. Sin embargo, y pese a las recomendaciones, diciembre, en la práctica, se pareció mucho al de 2019.

Por su parte, Trump pasará a la historia como el primer presidente de Estados Unidos que enfrentó dos impeachments y el primero en no ser reelegido en muchísimos años. Habrá sido responsable de perder mayorías en Senado y Cámara para su partido, siendo recordado como el instigador de una insurrección violenta contra la democracia. Pero todo ello no solo fue posible como consecuencia de un cerebro descarrilado, sino también por las decisiones fallidas de millones de electores que no supieron distinguir, ni en sus redes sociales, qué es cierto y qué información es resultado de mentes disfuncionales que hacen proselitismo con el miedo. La ciudadanía que vota, pero también la que se abstiene, administra un poder gigante que le permite elegir o que otros elijan a quienes van a tomar decisiones por nosotros. Ojo con 2022.

Cuidarnos del Covid depende de un tapabocas bien utilizado, del uso frecuente de gel desinfectante y del distanciamiento social riguroso -sin ningún otro apellido-, mientras el gobierno se pone los pantalones, gestiona la compra, distribución y aplicación justa de las vacunas y deja de hacer anuncios a medias sobre acciones que no ha concretado y que ya serán bastante tardías. Por eso uno no debe votar por el que le digan. Las terceras partes son aún peores.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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