viernes 07 de enero de 2022 - 12:00 AM

Retos

El futuro debe ser para todos, no solo para pocos. Y eso solo será posible si todos quienes creen tener derecho a un futuro mejor deciden en las urnas el camino mediante el cual este debería empezar a forjarse.
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Columna de
Santiago Gómez

El país pasó de los años de aprendizaje a los pecados del perfeccionismo en muy poco tiempo. Por eso, parece que no hubiera retos, que no debiéramos mejorar como colectivo.

Turismo sin tapabocas ni distanciamiento, irrespeto por las más elementales normas de convivencia en el tránsito, en el uso de pólvora ilegal, una cultura que sigue premiando al vivo sobre el bobo. Políticos que gestionan y solucionan sus problemas y no los de sus electores, impuestos que siguen abudineándose frente a nuestros ojos, ciudadanos que siguen premiando con la abstención a quienes los castigan con el abuso de poder, destrucción medioambiental a escala global porque seguimos creyendo que respiramos billetes y no aire puro, violencia de género auspiciada por una concepción religiosa de la libertad femenina, el Papa de Roma iniciando una nueva cruzada, esta vez desde el celibato y en favor de la procreación, la cultura de la intolerancia resguardada en posiciones artificiales de poder. Leyes retardatarias que buscan mantener una forma de pensar de siglos anteriores en medio de realidades absolutamente novedosas a las que nos enfrentamos ya luego de haber superado la quinta parte del siglo XXI.

Jueces corruptos, congresos ausentes, alcaldes de paso, vacunas que se pudren. La negación de la ciencia en favor de teorías conspirativas no fundamentadas y de creencias religiosas. Niños que siguen muriendo de hambre mientras medio mundo sufre de enfermedades crónicas ocasionadas por el sobrepeso. Ejércitos que bombardean niños y maestros que se niegan a dictarles clases. Monedas devaluadas, partidos sin valor. Valores para la bolsa y las bolsas para el mar.

El futuro debe ser para todos, no solo para pocos. Y eso solo será posible si todos quienes creen tener derecho a un futuro mejor deciden en las urnas el camino mediante el cual este debería empezar a forjarse. Entre el individualismo y la pereza este país parece no resignarse a la bondad y sabiduría de los términos medios. Siempre hemos elegido continuar siendo una sociedad desbalanceada, aún cuando eso nos molesta de manera perpetua, solo porque nos dejamos deslumbrar cada cuatro años con la promesa de empezar a pertenecer al grupo privilegiado en dicho desbalance.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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