viernes 05 de junio de 2020 - 12:00 AM

Revolución

La renta básica funciona probadamente. Hay una correlación fuerte y demostrada entre el desembolso económico incondicional y la reducción de la delincuencia, la mortalidad infantil, la desnutrición, el embarazo adolescente, el absentismo escolar...
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Columna de
Santiago Gómez

El senador por la Alianza Verde, Iván Marulanda, ha liderado recientemente una propuesta legislativa verdaderamente revolucionaria: el Proyecto de Ley de Renta Básica de Emergencia, suscrito por 54 senadores, ninguno del Centro Democrático.

El proyecto plantea unificar los programas de asistencia social existentes y ampliar su cobertura para transferir durante tres meses un SMMLV a 6,8 millones de hogares pobres y a 2,2 millones de hogares encabezados por propietarios de micronegocios, con lo que se beneficiaría al 60% de colombianos. Se financiaría con préstamos del Banco de la República y con créditos internacionales, mientras se estimula la reducción de gasto público no prioritario en tiempos de crisis. La imagen del presidente puede esperar, el hambre de millones de colombianos no. El Estado tiene los recursos, solo debe dejar de usarlos mal.

El ministro Carrasquilla se opuso a la propuesta. Pareció no entender la gravedad de la crisis económica que se avecina. Los esquemas de asistencia pre-pandemia no son ni serán suficientes: casi dos millones de colombianos dejarían de ser de clase media, según los estudios recientes.

Pero lo revolucionario de la propuesta no radica en su condición reparadora coyuntural. Según estudios de MIT, las subvenciones en efectivo estimulan aumentos duraderos en el ingreso de familias pobres del 38% y reducen en un 42% el número de días que los niños de familias beneficiarias pasan hambre al año. La renta básica funciona probadamente. Hay una correlación fuerte y demostrada entre el desembolso económico incondicional y la reducción de la delincuencia, la mortalidad infantil, la desnutrición, el embarazo adolescente, el absentismo escolar, la mejora en el rendimiento académico de los jóvenes, el crecimiento económico y la igualdad entre sexos. Adicionalmente, la Universidad de Manchester demostró que los costos de proyectos de renta básica son menores que sus alternativas.

Nada más revolucionario que el planteamiento de opciones de financiación como la radicada por Marulanda. Como dice el economista Charles Kenny, “la principal razón por la que la gente pobre es pobre, es que no tiene suficiente dinero y no debería sorprender que entregarles dinero sea una forma eficaz de solucionarlo”.

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