viernes 02 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Y cuéntenos, ¿cómo se siente?

Ya el descomplicado Rigo había puesto en su sitio a un periodista que le había preguntado si a partir de la contrarreloj de la etapa 13 empezaba el verdadero Tour
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Columna de
Santiago Gómez

El país observó entusiasmado el título del maravilloso Egan Bernal en el Tour de Francia. Un logro deportivo que se suma al campeonato mundial de patinaje y los dobles masculinos en Wimbledon obtenidos por deportistas colombianos también este mes. Un irrepetible y poco previsible momento para el lucimiento de los periodistas de este país.

Por eso, mientras veía los cubrimientos que la prensa hacía de estos tres momentos históricos para el deporte colombiano, pensaba desconcertado, qué pueden hacer mejor las facultades para que la primera pregunta que le hagan los reporteros a estas figuras, apenas se bajan de la bicicleta o se revuelcan en el polvo de ladrillo para celebrar, sea “¿qué siente?”.

Ya el descomplicado Rigo había puesto en su sitio a un periodista que le había preguntado si a partir de la contrarreloj de la etapa 13 empezaba el verdadero Tour, a lo que él respondió “No, el Tour comenzó hace diez días...¿o es que usted cree que estábamos jugando?”. Ya también muchas veces he pensado que lo que menos nos interesa –como audiencia- es conocer del recién coronado ganador “¿cómo se siente?”, porque ya sabemos la respuesta. Se siente bien, emocionado, cansado, pero feliz. Y además, ¿cuál es el valor periodístico de esa información?

Parcialmente por eso, Egan Bernal emocionó poco. Porque los periodistas –de aquí y allá- le preguntaron tonterías.

El domingo respondió hasta el cansancio “no me creo todavía lo que he alcanzado, necesito un par de días para asimilarlo”. Y en ese par de días los noticieros se dedicaron a entrevistar sus familiares, que tenían poco más que decir que “estamos felices, se lo merece”.

Los periodistas no parecieron tener en cuenta que cada género periodístico admite ciertas narrativas y no necesariamente todas las disponibles. Menos, que el valor agregado informativo que pueden dar algunos formatos requieren más profundidad que otros.

El periodismo deportivo tiene una deuda. Los formadores de periodistas, otra. Ya llegó el momento de ser disruptivos, crear nuevos formatos, confrontar en la práctica la comodidad de los lineamientos de un oficio que se está reinventando.

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