lunes 10 de mayo de 2021 - 12:00 AM

A nuestros policías

Por ello les digo que no hay razón para que la moral se pierda, no hay razón para no sentirse orgulloso de ser policía, no hay razón para no salir a la calle.
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Columna de
Sergio Arenas

Su gran labor es servir a la sociedad; proteger vidas y bienes; defender al inocente del engaño, a los débiles de la opresión y la intimidación; emplear la paz contra la violencia y el desorden, y respetar los derechos constitucionales de libertad, igualdad y justicia de todos.

Hoy los que supuestamente representan los intereses de la sociedad y profesan los derechos humanos, ya no atacan a la institucionalidad y al orden con balas y granadas. Lo atacan bajo el manto protector de los derechos humanos, disfrazados del derecho legítimo a la protesta, para estigmatizarlos, a ustedes y a sus familias.

Sus armas son los teléfonos móviles que no dudan en sacar para grabar solo la acción que les conviene y que termina afectando la moral de la tropa. Indiscutiblemente, un ataque bajo y premeditado que logra desdibujar las verdaderas acciones de protección a la comunidad.

Hoy, como ciudadano, quiero decirles a todos ustedes que esto no pasará y que siempre habrá una excusa para atacar a las fuerzas legítimas del Estado cuando no se logra por los instrumentos de la democracia.

Por ello les digo que no hay razón para que la moral se pierda, no hay razón para no sentirse orgulloso de ser policía, no hay razón para no salir a la calle y portar tan importante uniforme con honor y hacer respetar la ley y la Constitución, no hay razón para ocultarse.

Soy consciente de que no es una tarea fácil. Encontrar el equilibrio de los derechos es su mayor reto. Y no estoy hablando de los que salen a marchar legítimamente, los cuales deben ser protegidos. Me refiero a las minorías tiranas que no dudan en violar la Constitución y la ley, y que al mismo tiempo tiene como escudo los derechos humanos.

Es una tarea de héroes. Sí. Héroes. Así deben sentirse. Héroes de la patria. Que independientemente de la corriente política de turno, le deben lealtad a la Constitución, y su filosofía institucional el respeto por la vida de los ciudadanos. Porque eso no está en duda, a pesar de las campañas de desprestigio que lideran ciertas fuerzas ocultas.

Como colombiano quiero dar las gracias a todo el cuerpo de la Policía, pero especialmente a sus familias que día a día deben entregar a sus mejores hombres y mujeres al sacrificio de la patria, a esas familias que ven salir en las mañanas a nuestros policías con la duda permanente de que regresen a casa. A las familias de nuestros policías mi total respeto y admiración.

Que Dios los bendiga y los acompañe siempre.

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