lunes 14 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Agua Metropolitana

Los esfuerzos de cada municipio en sus respectivas entidades de servicios públicos no son suficientes ante la demanda y la dinámica demográfica que exige un verdadero sistema de servicios públicos hoy en día
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Columna de
Sergio Arenas

La situación de abastecimiento de agua potable que está viviendo Piedecuesta es una gran oportunidad para seguir insistiendo en una política metropolitana del agua.

Aunque se argumente que la suspensión del servicio de agua potable para todos los habitantes de Piedecuesta fue causada por una fuerza mayor de la naturaleza, debemos reconocer que esta emergencia sanitaria pudo haberse evitado.

Los esfuerzos de cada municipio en sus respectivas entidades de servicios públicos no son suficientes ante la demanda y la dinámica demográfica que exige un verdadero sistema de servicios públicos hoy en día, donde el agua, el saneamiento básico y la economía circular deberían ser parte de una respectiva política metropolitana.

La emergencia que está viviendo Piedecuesta la vivió el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga hace unos años, específicamente en la bocatoma de captación de Floridablanca. En esa ocasión los florideños no tuvieron suspensión del servicio por una sencilla razón: el AMB, más que un acueducto básico, es un sistema de gestión del agua que tiene varias fuentes de captación, lo que le permite hacer una distribución inteligente del recurso dependiendo de las necesidades de la población.

Los habitantes del Área Metropolitana de Bucaramanga merecemos un sistema metropolitano del agua que integre las operaciones del AMB, Ruitoque E.S.P. - hoy Aqualia - y la piedecuestana, los tres acueductos, sumado a habilitar fuentes como las del Río Manco, río Hato, rio de Oro, entre otras, con inversión en infraestructura y hacer eficiente, estable y sostenible el servicio público del agua, algo alcanzable con la experiencia del equipo técnico del AMB.

Esta gran alianza por el agua ayudaría a diseñar las soluciones que se precisan en la habilitación del suelo para desarrollar las áreas de expansión de Floridablanca y las nuevas áreas urbanas incorporadas en la formulación del POT de Piedecuesta.

Esperemos que esta crisis nos permita tener conversaciones más sinceras, sin intereses políticos y pensando solo en nuestros ciudadanos metropolitanos.

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