lunes 18 de julio de 2022 - 12:00 AM

¿Cuál es el camino?

Si el nuevo Gobierno no comprende que Santander no tiene las vías mínimas necesarias para poner en marcha su Reforma Rural Integral, todos los esfuerzos y proyectos agropecuarios se perderán.
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Columna de
Sergio Arenas

Santander tiene claro lo que necesita para lograr mayor bienestar social: la navegabilidad del río Magdalena, la Troncal del Magdalena, la doble calzada La Virgen - La Cemento, la Variante de San Gil, la vía Bucaramanga - Pamplona, la vía Yuma sector 1 y 2, la Transversal del Carare, el Anillo Externo Metropolitano, la ampliación de las unidades funcionales de la Ruta del Cacao, la vía salida del Túnel de la Paz en Sabana de Torres y la conexión entre la ruta férrea La Dorada, Chiriguaná y el río Magdalena.

El 7 de agosto inicia un nuevo gobierno con una visión diferente del territorio y de las políticas públicas respecto a la financiación de proyectos y programas, en donde Santander queda con una gran incertidumbre sobre estos pendientes históricos, especialmente porque el nuevo gobierno tiene una mayor preferencia por los programas sociales que por los proyectos de infraestructura y Santander carece de la infraestructura que se necesita para implementar con efectividad los programas sociales que se plantea Petro.

Una de las grandes apuestas del nuevo gobierno es la Reforma Rural Integral (RRI). Esta tiene programas sociales muy importantes, pero parte de un error y es que da por hecho que todos los territorios están conectados con la infraestructura nacional necesaria para la competitividad del campo. Esto sin hacer referencia a la necesidad de construir vías terciarias en Santander, uno de los pilares fundamentales de la reforma agraria.

El departamento no está conectado y tiene una condición aún más preocupante: casi el 80% de su territorio es de protección ambiental. Santander es una reserva ecológica y esta condición, si bien es loable y metafóricamente ejemplarizante, realmente es un problema, pues su competitividad a la luz de la Reforma Rural Integral que está en el plan de gobierno del Pacto Histórico se reduce a que solo el 20% del territorio se puede explotar agroindustrialmente. Pero lo que es aún más grave para nuestro futuro como territorio es la ausencia de claridad con el futuro de Ecopetrol ante la limitante del desarrollo agropecuario ya descrito.

Si el nuevo Gobierno nacional no comprende que Santander no tiene ni siquiera las vías mínimas necesarias para poner en marcha su Reforma Rural Integral, todos los esfuerzos en donde se destinen recursos para los programas y proyectos agropecuarios se perderán.

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