lunes 23 de mayo de 2022 - 12:00 AM

El 29 de mayo

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Columna de
Sergio Arenas

Es inevitable no escribir sobre las elecciones presidenciales faltando solo 6 días para que cada uno de nosotros acuda al puesto de votación y tome una decisión para Colombia. Quiero dejar mi opinión sin pretender con este escrito invadir la esfera personal de cada ciudadano, pues está visto que intentar convencer a alguien de que vote por un candidato es un acto de colonización sobre otro ser humano.

Lo primero que debemos decir es que, como ciudadanos, estamos agotados. Agotados de ser el objetivo y no el fin, agotados de ser usados y no beneficiados, agotados de ser identificados como un dato y no como un resultado y agotados de ser vistos pero olvidados.

Llevan años tratando de moldear nuestras mentes, utilizan las redes sociales como instrumento de recolección de datos; mientras nosotros alimentamos gratis con un like nuestros más profundos sentimientos. Lo que sirve solamente para que los grandes estrategas de la política nos envíen mensajes que esperamos escuchar y con ello no sentirnos desesperanzados.

Con esta realidad, que no va a cambiar, el próximo domingo debemos despojarnos de toda la información recibida hasta ahora de todas las campañas y entender que las elecciones presidenciales son el primer, pero no el único, paso para seguir avanzando como sociedad.

Ningún cambio abrupto logrará mejorar las condiciones actuales. Todo en la vida es un proceso y los procesos requieren tiempo. Prometer cambiar las condiciones de todos los ciudadanos en un periodo de 4 años de presidencia solo por elegir a un presidente; prometer la libertad, pero controlar los precios; prometer que el Estado se haga cargo de todos los ciudadanos sin proteger las empresas; prometer acabar con la corrupción cuando se hace parte de ella; prometer acabar la industria del petróleo para cocinar con leña; prometer fortalecer el Estado cuando se desconoce, se humilla y se ataca a la institucionalidad; prometer defender los derechos de los vulnerables cuando se desconocen los derechos de la mayoría; prometer gobernar para todos cuando se representa sólo un interés; pero sobre todo, pretender ser la única opción que puede gobernar un país tan diverso, es una sencilla mentira.

Necesitamos un cambio progresivo con decisión y determinación y no un salto al vacío. Necesitamos proteger las empresas que son las únicas que generan riqueza, recibir oportunidades y no promesas sin posibilidades.

Ciudadanos, el país es como cada cosa que tenemos en la vida: la familia, la empresa, nuestros trabajos, nuestras relaciones. Todo lo anterior puede estar bien, mal o regular, pero lo cierto es que siempre vamos a tener la posibilidad de mejorar y la mejora no es sino el resultado de hacer cambios y, como tales, son un proceso que requiere tiempo. Sigamos trabajando en mejorar nuestro país, respetando la estructura del Estado y sus instituciones, la familia, la propiedad privada, la libertad de empresa y la competencia. Esta es la mejor manera de proteger a los más vulnerables.

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