lunes 20 de junio de 2022 - 12:00 AM

El rol del perdedor

Hay que saber perder, y como nuestra filosofía es el respeto de las instituciones y de los resultados, aceptamos los resultados y solo le pedimos al nuevo presidente que no destruya a Colombia.
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Columna de
Sergio Arenas

Siempre hemos escuchado la siguiente frase: “hay que saber perder”. Esta frase tiene mucho más profundidad que su corto texto. La palabra saber viene del latín “supere” (tener inteligencia o tener buen gusto). La palabra perder viene del latín perdere (dejar algo o no obtenerlo). Entonces podríamos concluir que saber perder significa que con inteligencia debemos dejarlo pasar. Las elecciones de ayer dejaron a Gustavo Petro como el nuevo presidente de Colombia con un margen de aproximadamente un millón de votos respecto de Rodolfo Hernández. Aunque sigo sin entender de donde el pacto histórico logró 3 millones de votos adicionales a los de primera vuelta y cuál fue el daño del voto en blanco de Sergio Fajardo.

La victoria de Gustavo Petro es la victoria de la izquierda, es la victoria del socialismo y del comunismo. Es la consumación de un plan que a toda costa y que sobrepasando todas las reglas morales y éticas logró su cometido.

Hoy Colombia se enfrenta a una amenaza sin precedentes y con las más nefastas consecuencias económicas y sociales.

El futuro de Colombia queda en manos de las decisiones de un grupo que desde muchos años atrás hizo todo para quedarse con el poder a toda costa.

Pero como hay que saber perder, reconocemos a Gustavo Petro como presidente y esperamos que sus decisiones no nos lleven a un final desastroso, a un país sin esperanza y sin oportunidades.

Las empresas están en riesgo, la inversión extranjera, la libertad de expresión, la libertad de competencia, el modelo económico, la estabilidad laboral y la responsabilidad social.

Nos enfrentamos a la mayor y más grande amenaza del sector productivo e industrial.

Hay que saber perder, y como nuestra filosofía es el respeto de las instituciones y de los resultados, aceptamos los resultados y solo le pedimos al nuevo presidente que no destruya a Colombia.

La democracia es así, imperfecta. Solo que esta vez se equivocó.

Ha perdido Colombia y será nuestra responsabilidad y la de los 10 millones que votamos a favor del ingeniero en seguir trabajando como siempre lo hemos hecho, al final el gobierno nunca nos ha dado nada.

Que Dios tenga misericordia de todos nosotros.

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