lunes 30 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Elefantes blancos

Aprobar el registro es un buen paso, pero no se
ataca el problema de raíz; la falta de planeación y la corrupción son las razones que llevan a que las obras contratadas terminen como elefantes blancos.
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Columna de
Sergio Arenas

La Contraloría General de la República informó que Colombia cierra el 2019 con 1.193 obras inconclusas entre colegios, hospitales, acueductos y otros, que representan alrededor de 8,6 billones de pesos embolatados.

Estas obras, bien conocidas como “elefantes blancos”, literalmente se pierden, debido a la mala gestión y/o corrupción de los contratistas que al final se declaran en quiebra y no vuelven a aparecer.

La Dirección Nacional de Planeación informó que 382 proyectos se encuentran en estado crítico, y en la región centro oriente están comprometidas obras por un valor aproximado de 209.000 millones de pesos.

Lo más grave es que a la fecha no existe un inventario claro y preciso de estos elefantes blancos. Por ello, viene caminando un proyecto de ley que quiere crear el Registro Nacional de Obras Civiles Inconclusas y pretende ordenar la identificación de las obras financiadas total o parcialmente con recursos públicos, con el fin de definir su terminación, demolición o las acciones requeridas para concretar su destinación definitiva.

Este registro estará a cargo de la Dirección de Información, Análisis y Reacción Inmediata de la Contraloría General, delegada para levantar el registro en orden nacional, departamental, municipal, distrital y demás órdenes institucionales. La creación de esta lista negra marcará a los contratistas para futuras licitaciones con el Estado.

Lo más curioso es que con la inauguración del nuevo puente Pumarejo y los permanentes comentarios de prosperidad de nuestra amada Barranquilla, uno pensaría que el Caribe es la región más competitiva del país. Lo que no se muestra es que el 60% de las 1.193 obras están inconclusas.

Mientras Germán Vargas Lleras con ahínco se ufana de haber sido el promotor de esta gran obra de infraestructura, 716 obras en el Caribe son elefantes blancos. “Una obra grande oculta la realidad de la obras pequeñas”. ¿Así será todo en nuestro país?

Aprobar el registro es un buen paso, pero no se ataca el problema de raíz; la falta de planeación y la corrupción son las razones que llevan a que las obras contratadas terminen como elefantes blancos.

“Feliz 2020”

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