lunes 13 de noviembre de 2023 - 12:10 AM

Sergio Arenas

En caída Libre

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Columna de
Sergio Arenas

La suspensión provisional de la ruta Bucaramanga - Fort Lauderdale por parte de la aerolínea Spirit es preocupante, porque sumada a las 5 rutas que ya se habían cancelado este año para Bucaramanga, es una clara alarma de los desafíos que enfrenta nuestra región en términos de conectividad y competitividad. Aunque la decisión de la compañía se apoya en razones técnicas relacionadas con la inspección regulatoria de mantenimiento de motores, no podemos hacernos los ciegos frente a otros factores que hoy nos tienen en esta situación.

La realidad de los datos revela un declive en el número de rutas y pasajeros movilizados desde 2019 hasta la fecha, a pesar de los esfuerzos de diferentes actores como la Cámara de Comercio de Bucaramanga por consolidar rutas, así como la promoción de destino por parte de Invest in Santander y Visit Santander. Lo cierto es que en 2019 la ciudad contaba con un total de 13 rutas que movilizaron a 2.264 pasajeros, en contraste con un 2023 que empezó con 15 rutas, de las que solo quedan 10, que han permitido movilizar a 1.494 personas y que para diciembre no van a superar los 2.000 pasajeros.

La ecuación puede parecer simple: a menos rutas, menos pasajeros movilizados, pero esta fórmula reduce demasiado una realidad nacional en la que la demanda también disminuye diariamente debido a los precios de los tiquetes, impulsados al alza por factores como el aumento del costo del combustible y la fluctuación del dólar. Además, decisiones del gobierno nacional como la de restablecer, sin una reintegración gradual, el IVA e impuesto al consumo que se habían eliminado durante la pandemia para incentivar la recuperación del turísmo, han afectado significativamente la estabilidad del sector, y en últimas, la posibilidad de viajar para todos los ciudadanos.

Si bien es cierto que ya no tenemos vuelo directo a Santa Marta, Barranquilla, Cali, Villavicencio ni Paipa, y de antemano sabemos que habrá uno menos a partir de enero de 2024, el panorama completo subraya la necesidad urgente de una estrategia integral que aborde, no sólo las cuestiones técnicas relacionadas con la suspensión de vuelos, sino también los desafíos más amplios que enfrenta la región, y el país, en términos de atracción de turistas y mejora de la conectividad. Sin una acción coordinada y efectiva entre sector público y privado, el futuro de la competitividad de nuestra región seguirá en caída libre.

* Cifras en miles.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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