domingo 24 de abril de 2022 - 12:00 AM

Fracking

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Columna de
Sergio Arenas

La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), en febrero de 2022, dio la licencia ambiental a Ecopetrol para iniciar el proyecto piloto de fracking. Sin embargo, un juzgado de Barrancabermeja ordenó suspender las actividades relacionadas con el proyecto Kalé en el municipio de Puerto Wilches, dentro del trámite de una acción de tutela que alega la falta de consulta previa con las comunidades de la zona.

A este fallo judicial se le suma la marcha pacífica de esta semana convocada por diferentes líderes regionales, que dentro de su filosofía no comulgan con la industria del petróleo, a pesar de que ella ha convivido muchos años con nuestro departamento.

Estas dos acciones coinciden con el propósito de un sector de la ciudadanía que no está dispuesto a continuar con la extracción de los recursos naturales no renovables, cueste lo que cueste; y que cercena lentamente la posibilidad de seguir explotando petróleo sin importar el método o la tecnología que se proponga.

Lo más inquietante es que las comunidades que no están de acuerdo con la explotación de estos recursos naturales no sustentan su posición con datos científicos, o por lo menos técnicos. No acceden a concertar la implementación del proyecto y no permiten ni siquiera la posibilidad de abrir una mesa técnica que sirva para conocer en qué consiste el proyecto exploratorio y de explotación. Solo se reducen a mantener una oposición tajante en contra, no solo de la empresa privada que lo lidera, sino de cualquier persona que lo apoye.

Esta realidad sobre la explotación de los recursos no renovables como el petróleo es la estrategia más fácil para que algunos líderes políticos logren visibilidad. El fraking se convierte en la gasolina que necesitan sus campañas personales para mantenerse vigentes, sin importar las razones técnicas o científicas que existan sobre el tema.

Qué bueno sería poder abrir un espacio regional con los líderes opositores para aclarar la información sobre este proyecto en pro del departamento. Así se darían cuenta de que en 100 años solo se han perforado 8000 pozos y que para el fraking solo se perforarían entre 100 y 250, que el agua de consumo humano no se va a emplear dado que el proyecto utilizará agua que se encuentra a 1 km de profundidad, que es salada y no se va a disponer ni en ríos ni en la tierra y que tampoco habrá un impacto sobre el terreno.

Se requiere continuar con el proyecto de fracking, debemos seguir produciendo gas y petróleo. No hacerlo nos obliga a importarlo de otros países y sus costos afectarían a los ciudadanos.

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