lunes 04 de diciembre de 2023 - 12:15 AM

Sergio Arenas

La Finca de Petro

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Columna de
Sergio Arenas

Después de las declaraciones de Gustavo Petro, en el marco de la COP 28 en Dubai, sobre la aplicación del derecho internacional para solucionar los problemas del cambio climático, iniciando por no celebrar contratos de exploración, carbón, petróleo y gas, me vuelve a surgir la duda de cómo Petro concibe el funcionamiento del mundo y el rol de Colombia en esta estructura; lo que sí tengo claro es que su visión es la misma que la que puede tener el dueño de una finca, con tan mala suerte que no toda es de su propiedad.

En este caso, la finca es Suramérica, y según su diagnóstico, requiere una reorganización. Presumo que los elementos que tendría en cuenta para la redistribución de la finca son un lugar para el aljibe, uno para la vivienda, uno para la producción y otro para el almacenamiento.

En esta analogía, Colombia, Argentina, Bolivia, Chile, Perú y Ecuador podrían ser el aljibe, pues al tener una fuente de agua como la Cordillera de los Andes no podría haber explotación de recursos naturales no renovables. Estos países serían la principal reserva de agua, abarcando incluso la región de la selva amazónica, que funcionaría como una fábrica de oxígeno. También formarían parte de esta reserva Surinam, Trinidad y Tobago y la Guayana Francesa. La región de producción de la finca se situaría en Venezuela y Brasil, extendiéndose hasta Uruguay y Argentina. Venezuela albergaría la planta de energía, mientras que Brasil y parte de Argentina asumirían la responsabilidad de la producción y reserva de alimentos.

Partiendo de esta lógica, es evidente que la narrativa para atender el cambio climático resulta coherente frente a sus propuestas globalizadas, pero es completamente irrealizable. A Petro se le olvida que no se trata de una sola finca, sino de varias con diferentes dueños, desconociendo la existencia de la soberanía sobre los territorios, la diversidad de opiniones y que no todos comparten su visión. Su propuesta de una integración latinoamericana que desafíe a las grandes potencias, que alguna vez despojaron a la región de sus riquezas, puede ser un tema válido para el debate académico, pero no para su labor como gobernante.

Petro debe comprender que la finca que le toca gestionar es Colombia, y esta requiere ser administrada con sus propios recursos, sin depender de otras propiedades, pues sería inconcebible que una finca estuviera sujeta al suministro de agua o energía de otras.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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