lunes 07 de junio de 2021 - 12:00 AM

Medidas desmedidas

Definitivamente debemos reflexionar sobre la realidad de nuestro territorio y sobre las medidas que cada uno de nuestros gobernantes decide desde lo nacional hasta lo local.
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Columna de
Sergio Arenas

Desde el 7 de enero de 2020, cuando por primera vez el CDC de China reportó el covid-19, hemos tratado de entender cómo asumir esta crisis mundial y al parecer no hemos logrado la fórmula que nos permita encontrar un equilibrio social y económico.

Cerramos las fronteras, el espacio aéreo, las vías, las empresas, los comercios, los colegios. Encerramos a nuestros adultos mayores, a nuestros hijos, a nuestras familias; nos cerramos mentalmente y nos paralizamos.

Los líderes del Estado acudieron a los científicos con absoluta razón para entender a qué nos estábamos enfrentando. De ahí resultó como respuesta para contrarrestar la crisis sanitaria la Resolución 666 de 2020, desconociendo tanto la realidad social como los efectos de esa política pública.

Cuando se expidió la resolución, la informalidad en Colombia según el DANE estaba en el 47,5 % entre enero y marzo de 2020, condición que no se tuvo en cuenta, ya que las probabilidades de dar cumplimiento a la política pública de la resolución eran casi nulas.

A pesar de que se advirtió en diferentes conversatorios y paneles, el Gobierno no escuchó y se concentró en reprimir el comercio formal, puesto que las medidas restrictivas solo se aplicaron para los formales.

El resultado era más que obvio. La informalidad está llegando al 50 %, el desempleo está llegando al 20 % y 4,5 millones de personas fueron despedidas en abril de 2021.

Hoy el Gobierno ya no por razones científicas, sino como respuesta a las crisis de violencia, que hoy nos agobia y que tiene un efecto en las próximas elecciones, emite estratégicamente la Resolución 777 del 2 de junio de 2021, que deroga y anula todos los protocolos que había establecido y se venían desarrollando a través de la Resolución 666 y que desde su texto se desprende el regreso a una normalidad absoluta cuando tenemos colapsado el sistema de salud en un 99 %.

Definitivamente debemos reflexionar sobre la realidad de nuestro territorio y sobre las medidas que cada uno de nuestros gobernantes decide desde lo nacional hasta lo local.

No podemos seguir creando normas y políticas públicas para realidades sociales inexistentes.

Necesitamos sensatez y acción.

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