lunes 18 de enero de 2021 - 12:00 AM

Militaricemos

Nuestra sociedad no es capaz de protegerse a sí misma. Ni siquiera en la decisión más simple y básica, como portar un tapabocas. No es posible poner un policía para cada ciudadano ni tampoco un médico para cada enfermo
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Columna de
Sergio Arenas

Estamos atravesando el segundo pico de contagio y la sociedad no responde. Sí, esa es la realidad. Aunque sigamos excusándonos en que si países como Inglaterra, Francia o Alemania han caído en cuarentenas totales, ¿por qué nosotros seríamos la excepción?

Este argumento disimula la verdadera realidad, y es que como colombianos aún no entendemos la responsabilidad que tenemos cada uno de nosotros con la sociedad en la que vivimos.

El Estado social de derecho solo lo entendemos en una sola vía. Desde los derechos que tiene cada ciudadano, no desde las obligaciones con la sociedad, y ahí está el verdadero problema.

La crítica permanente a los gobernantes por sus decisiones en el manejo de la pandemia es el reflejo del incumplimiento de nuestras obligaciones como ciudadanos, que pensando solo en el bienestar individual no estamos dispuestos a sacrificar algo para la sociedad.

Los gobiernos han duplicado la capacidad de las UCI; los empresarios y comerciantes han tenido que enterrar a sus empresas y otras están en cuidados intensivos; los gremios jamás habían estado tan articulados para apoyar las políticas públicas; las campañas de autocuidado no han parado ni en el sector público ni en el privado; el personal médico no ha dejado de cumplir con su misión, y los policías todos los días lo dan todo por nuestra seguridad, pero la sociedad no responde.

Nuestra sociedad no es capaz de protegerse a sí misma. Ni siquiera en la decisión más simple y básica, como portar un tapabocas. No es posible poner un policía para cada ciudadano ni tampoco un médico para cada enfermo.

No podemos seguir esperando que algo extraordinario ocurra para que todo vuelva a ser como antes. No podemos seguir esperanzados en una vacuna que solo está diseñada para un virus. La verdadera vacuna es pensar en la sociedad que nos rodea.

Por ahora, y mientras logramos entender cuál es nuestro verdadero aporte como humanos a esta crisis, se debe militarizar la ciudad para que cada vez que veamos un uniforme camuflado nos demos cuenta de que el Ejército también está en tiempos de paz, aunque nosotros sigamos en tiempos de guerra contaminando a nuestra sociedad.

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