lunes 14 de octubre de 2019 - 12:00 AM

Naranja importada

La propuesta de la economía naranja es buena en la medida en que se proteja la creación de las empresas nacionales
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Columna de
Sergio Arenas

El concepto de economía naranja o creativa fue concebido por John Howkins en su libro de 2001 “La economía creativa: cómo las personas hacen dinero a partir de las ideas”. Se plantea que la propiedad intelectual es la que le da el valor a los bienes y a los servicios.

Las áreas que componen esta economía son las industrias creativas y culturales relacionadas con las artes en general, el turismo, el diseño, la publicidad, el desarrollo de software y los servicios de tecnología de la información.

Desde el inicio del gobierno Duque este concepto viene representando su bandera diferencial y alternativa para dinamizar los sectores de la economía. Incluso, nuestro presidente encuentra en la economía naranja la forma de reemplazar la industria del petróleo y de la explotación de recursos naturales no renovables. El talento se convierte en recurso natural renovable afirma Ximena Tapia, presidenta de la Cumbre Latinoamericana de Comunicación, Creatividad, Innovación y Mercadeo.

De hecho, el Gobierno con el ánimo de impulsar iniciativas de emprendimiento, mediante el decreto 1669 de 2019, reglamenta que quedarán exentas de impuestos de renta durante siete años las sociedades que tengan dentro de su objeto social exclusivo ser desarrolladores de las industrias de valor agregado tecnológico y/o actividades creativas constituidas antes del 31 de diciembre de 2021.

Surgen dos preocupaciones en este sentido. La primera, la que tiene que ver con el número de empresas que se cierran anualmente por la falta de financiación y capital base de trabajo, lo que llevó aproximadamente a 10.000 sociedades y 140.000 personas naturales al cierre de sus negocios en 2018. La segunda, la apertura en Colombia de nuevas empresas internacionales desarrolladoras de software, que están desplazando a los innovadores nacionales.

La propuesta de la economía naranja es buena en la medida en que se proteja la creación de las empresas nacionales y se les brinde no solo beneficios tributarios, sino compañía en la estructuración de sus negocios y garantía de sostenibilidad. De lo contrario, pasará lo mismo que ha pasado en otras industrias, no tendremos la capacidad de producir lo que consumimos. Es decir, acabaremos trayendo la naranja importada.

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