lunes 05 de julio de 2021 - 12:00 AM

Necesitamos tecnología

Escuchar este artículo
Image
Columna de
Sergio Arenas

Nuestra Constitución Política en su artículo 2.o establece como uno de los fines esenciales del Estado «..servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución...».

Este derecho elemental de los ciudadanos es constante y absolutamente violado por la ineficiencia de las entidades e instituciones públicas en Colombia.

Esta semana nos enteramos del doloroso testimonio de una señora de una vereda de Santander. Dejó a su hijo solo, se desplazó durante cinco horas para realizar un trámite y no fue atendida en una notaría de la ciudad ante la ausencia del notario. Ella rompió en llanto y dejó ver la realidad de lo que significa hacer un trámite en este país.

Es una realidad que no varía entre estratos, le ocurre a cualquier ciudadano, comerciante, empresario, padre de familia o estudiante que no obtiene del Estado ni siquiera lo esencial: un trámite adecuado y eficiente.

La pandemia ha servido para poner en evidencia la ineficiencia e ineptitud de los responsables de liderar la atención a los ciudadanos. La expedición de un pasaporte, la radicación de una escritura, la expedición de un certificado, la admisión de una demanda, la solicitud de un permiso ambiental, absolutamente todo lo que tenga que ver con una ventanilla para la atención de un ciudadano es engorroso, incómodo y frustrante.

Como si se tratara de una «estrategia embudo» en donde las excusas, tales como «Cerrado. Todos tienen covid», «Estamos trabajando desde casa y no tenemos acceso a la información», «No tengo presupuesto», «No han contratado el personal necesario», «No podemos hacer nada», «Pase mañana y le averiguo», se convirtieron en un decálogo que va llevando al ciudadano a decidir entre dos opciones: desistir del trámite o sobornar al funcionario.

Todos estamos cansados de encontrarnos con entidades y con servidores públicos para quienes el ciudadano no es nada, no es nadie, no se respeta ni se valora. El servicio público no es público.

Los ciudadanos necesitamos soluciones estructurales desde la tecnología, es evidente que los servidores públicos no pasaron el examen. Ya no hay más oportunidades para ellos. Decidieron anclarse a sus puestos, desechando a los ciudadanos que somos los que pagamos sus sueldos.

Por ello celebro la publicación del proyecto de norma que reglamentará la automatización y digitalización de trámites en el sector público en desarrollo del Decreto 1078 del 2015.

Necesitamos tecnología.

Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad