lunes 28 de junio de 2021 - 12:00 AM

¡No a la revocatoria!

Para que la revocatoria tenga éxito, se debe probar que existe una insatisfacción general o probar que no se ha cumplido con el plan de desarrollo propuesto por el alcalde.
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Columna de
Sergio Arenas

Gracias a que algunos ciudadanos en ejercicio de un derecho legal y político, pero no necesariamente con la motivación legítima, promovieron la revocatoria que hoy se encuentra en marcha, nuestra ciudad se enfrenta a otro obstáculo; el proceso de revocatoria del alcalde Juan Carlos Cárdenas.

En medio de un proceso de reactivación económica, debido a los daños colaterales de la pandemia, aunado a los daños irreparables (confianza) que han dejado los violentos en el marco de las protestas, nuestra ciudad cae en el círculo vicioso de la revocatoria, motivada más por intereses políticos individuales que quieren torpedear el cumplimiento del plan de desarrollo, que por las verdaderas causas de lo que significa una revocatoria.

Para que la revocatoria tenga éxito, se debe probar que existe una insatisfacción general o probar que no se ha cumplido con el plan de desarrollo propuesto por el alcalde.

Si analizamos estas dos causales, podemos afirmar frente a la primera que la insatisfacción está muy relacionada con los efectos de la pandemia, no solo desde la deuda histórica del sistema de salud, si no de las pérdidas económicas que se dieron por la medida nacional del confinamiento y en alguna medida por la suma de las protestas sociales.

Frente a la segunda causa, los datos demuestran que sí se ha cumplido con el plan de desarrollo, a pesar de las causales de fuerza mayor ya dichas.

Como ciudadanos no podemos olvidar el trabajo realizado por la alcaldía con los gremios para atender el estado de emergencia, el cual fue absolutamente articulado y exitoso.

Bucaramanga fue la primera ciudad que levantó las medidas restrictivas al comercio, fue la primera que implementó la estrategia Prass. Frente a los actos vandálicos ha sido una de las ciudades que afortunadamente no lamenta un muerto y el proceso de vacunación avanza conforme a lo planeado, esto sin contar con los 630 mil millones que se invertirán próximamente.

¿Es justo tener que someter a la ciudad al desgaste de un proceso de revocatoria que sólo servirá para desconcentrar la atención de los verdaderos problemas de la ciudad?

Cuando entendamos que los intereses políticos sólo juegan con las necesidades del pueblo, desconociendo los datos y el contexto en el que nos encontramos, seguiremos tomando malas decisiones. ¡No a la revocatoria!

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