lunes 01 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Nuestro turismo

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Columna de
Sergio Arenas

Si hay un hecho claro para todos los Santandereanos es que nuestro departamento tiene enormes posibilidades de convertirse en uno de los principales destinos turísticos de Sudamérica; sin embargo, debemos reconocer que como industria del turismo nos hace falta mucho.

El departamento de Santander cuenta con algunos de los activos más importantes para lograr un turismo de alta calidad: i) su naturaleza, ii) su gente, iii) su cultura, y iv) su geografía. Este último factor, ofrece diferentes sensaciones térmicas, convirtiéndose en uno de los principales atractivos de este departamento.

A pesar de sus maravillas, lo cierto es, que Santander está muy lejos de ser líder en la industria del turismo, y para corregir esto, es muy importante identificar nuestro territorio, no solo su geografía, sino entender que éste tiene una conexión entre nuestro activo natural y su gente, generando de esta forma, procesos que permitan potencializar nuestra cultura.

En ese sentido, no podemos seguir pensando que la única forma de convertirnos en líderes turísticos es con mega-obras como el Santísimo, tratando de copiar el turismo inerte de los Estados Unidos; se necesita mucho más para lograr la meta de ser una potencia turística.

Para ello se deben generar procesos que permitan definir una identidad cultural asociada al territorio físico, aunado con ofrecer una logística de alta calidad para nuestros visitantes, permitiendo así sustituir el turismo de mochila que hoy nos visita.

Esta logística inicia desde la oferta hotelera, en donde tenemos grandes retos dada la poca disponibilidad formal actual que no permite garantizar la atención masiva de visitantes, y que conforme a nuestro territorio, se podría evolucionar hacia una visión de ecoturismo, siempre y cuando la reglamentación de los planes de ordenamiento territorial se actualice y se adapte a esta industria.

Es necesario tener en cuenta la oferta de transporte y los servicios de traslados, en donde el conductor sea más un guía bilingüe, que un conductor.

Aunado a este factor está el problema de las vías terrestres, un turista dura 5 horas dentro de un vehículo para un trayecto de 90 kilómetros. Esto es un verdadero crimen.

Es necesario un avance real en las obras de infraestructura, en especial, en aquellas que permitan unificar los corredores viales con los lugares emblemáticos de Santander como Santurbán, Topocoro, el Cañón del Chicamocha y las Ciénagas.

Santander en la industria del turismo le falta madurar. Esperamos que el nuevo gobierno priorice a Santander, por lo menos en lo esencial, las vías.

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