lunes 18 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Pemot parte I

Lograr establecer políticas de ordenamiento territorial y además inte-grarlas a los planes de orde-namiento terri-torial existentes de cada muni-cipio es una labor titánica...
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Columna de
Sergio Arenas

Cuando uno no sabe para dónde va, llega a donde no quiere”.
El ordenamiento del territorio está a cargo de los concejos municipales, facultados para aprobar los planes de ordenamiento territorial como instrumentos de planificación, cuyo objetivo es planear un crecimiento ordenado y que atienda a las necesidades económicas y sociales de sus habitantes.

Sin embargo, esto no es una tarea fácil. Lograr establecer políticas de ordenamiento territorial y además integrarlas a los planes de ordenamiento territorial existentes de cada municipio, es una labor titánica y de enorme responsabilidad.

El Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB) necesita poner en marcha un instrumento que instaure un sistema metodológico que planifique hacia dónde queremos ir como ciudad. Así como las acciones que se deben implementar para lograr que el territorio se dirija hacia un norte claro a corto, mediano y largo plazo, que garantice su sostenibilidad mediante la integración de los territorios en búsqueda de equidad e inclusión, como principios fundamentales del desarrollo.

La participación de la comunidad, sector público, academia, gremios e instituciones es fundamental no solo para lograr su adopción, sino para construir entre todos el diseño de la ciudad que queremos y necesitamos desde una prospectiva territorial consolidada.

Esto se logra a través de la articulación intersectorial comunitaria, donde se categoricen las observaciones de los participantes y se determinen los instrumentos de gestión y los mecanismos de financiación.

Los temas que deberán ser tratados, bajo los parámetros más exigentes de socialización, son: la gestión integral de los recursos hídricos, la disposición final de residuos sólidos, el saneamiento ambiental, la movilidad, la habilitación de áreas para los proyectos de vivienda, el tratamiento para los asentamientos urbanos, la gestión del riesgo, la infraestructura y el paisaje metropolitano.

El AMB tiene esa responsabilidad mediante la adopción del Plan Estratégico Metropolitano de Ordenamiento Territorial del Área Metropolitana de Bucaramanga (Pemot).

Por esta época poselectoral, la comisión de empalme de las alcaldías es un buen escenario para profundizar las líneas genéricas que se plantean en la última versión del Pemot, para su posterior socialización.

Unidos por la tierra, el aire, el agua, la movilidad y por la gente.

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