lunes 21 de junio de 2021 - 12:00 AM

Primera Línea: “La evolucion”

Esta evolución de la Primera Línea, más que sospechosa, es atrevida. Pretender cambiar el Estado mediante las vías de hecho solo traerá su involución.
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Columna de
Sergio Arenas

Después de un mes y medio de paro nacional con pérdidas de casi US$ 3.000 millones, aumento en el precio de los alimentos, una amenaza a las recuperación económica pospandemia y en medio de una profunda crisis sanitaria, aparece un nuevo movimiento protagonista de este desastre económico, la denominada Primera Línea.

Un movimiento que se cubre el rostro con un pasamontañas y gafas oscuras, amparado en el discurso de un Estado asesino, y que supuestamente defiende la vida, la movilización y los derechos fundamentales.

Según ellos, la Primera Línea nace de la necesidad de protegerse de las agresiones de la Policía y del Esmad en las manifestaciones pacíficas, que generalmente terminan en actos de vandalismo.

Se proclaman como la voz de los que no hablan y de los que no pueden defenderse de un narcoestado paramilitar, que está desconectado de la realidad del país.

Estos guerreros medievales avanzan muy rápido, ya no se trata de destruir las señales de tránsito para convertirlas en escudos. Hoy, la Primera Línea ya tiene un pliego de 150 peticiones de reformas estructurales, en donde prácticamente se propone un cambio de Estado. “Bastante curioso”.

Esta rápida evolución le permite a la Primera Línea hablar sobre el desmonte del Esmad, el desarme de la fuerza pública y la eliminación de los fueros de los militares, como primer acto de acercamiento con el Gobierno.

Como si se tratara de un videojuego, la Primera Línea exige la renuncia del ministro de Defensa, la cúpula militar, y próximamente irán por la cabeza de Duque, ya que hablan de elecciones anticipadas.

Desconocen absolutamente toda la estructura del Estado. No creen en las instituciones, ni en los gobernantes, ni en los senadores, ni en los representantes. No creen en absolutamente nada que represente la institucionalidad.

La Primera Línea, que aparentemente nació para defenderse de las tanquetas del Esmad, por las agresiones que ellos mismos provocan, hoy está exigiendo sentarse con el Gobierno para cambiar los sistemas estructurales del Estado.

Esta evolución de la Primera Línea, más que sospechosa, es atrevida. Pretender cambiar el Estado mediante las vías de hecho solo traerá su involución.

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