lunes 23 de enero de 2023 - 12:00 AM

Prueba Piloto

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Columna de
Sergio Arenas

El sur del país se encuentra incomunicado en la vía que conecta a Popayán con el municipio de Rosas, en el Departamento del Cauca, debido a un deslizamiento que bloqueó por completo la vía panamericana que conecta a Popayán y Pasto, desde el pasado 9 de enero.

La emergencia es de tal magnitud que los habitantes del sur del país empiezan a quedarse sin alimentos y sin combustible, lo que inmediatamente genera que el costo de vida de los habitantes aumente desproporcionadamente.

Los gobiernos nacional, departamental y local salieron a atender la situación inmediatamente como les corresponde, pero no están en la capacidad de solucionar la emergencia. Haciendo caso omiso al apremio de una reparación inmediata, el gobierno solo plantea una inversión millonaria a largo plazo, lo que indiscutiblemente traerá mayor pobreza a esta región que ahora tendrá que depender de otras regiones.

El gobierno nacional, como es costumbre, critica que algún gobierno anterior construyera la vía sobre una placa tectónica, como pasa con la mayoría de carreteras de Colombia que han sido construidas en zonas de alto riesgo dada nuestra topografía, lo que solo evidencia su intento por difuminar su responsabilidad como mandatario.

Esta emergencia ratifica el diagnóstico ya conocido: Colombia se está quedando incomunicada entre sus regiones, el estado de la malla vial es deplorable, no existe transporte multimodal y las comunidades, manoseadas por los políticos populistas, siguen saliendo a bloquear vías y exigir que no se cobren peajes, lo cual es un contrasentido ya que el gobierno no tiene la capacidad de construir estas vías sin la participación del sector privado.

Al mismo tiempo, mientras decenas de familias deben dormir en sus carros y otras deben caminar por horas para poder llegar a sus destinos; mientras los transportadores reciben con bombos y platillos a las tractomulas que llegaron de Neiva con combustible para surtir las necesidades del sur país, la Ministra de Minas, Irene Vélez manifestó el pasado 19 de enero en el marco del foro económico mundial en Davos, Suiza, que “no vamos a conceder nuevos contratos de exploración de gas y de petróleo” y a los 3 días anunció la llegada de 45 carrotanques que llegan de Ecuador con 450 mil galones de combustible, además de un barco con 1 millón de galones que llegaría el 23 de enero a Barranquilla. Aún así, el departamento de Nariño se encuentra en riesgo de desabastecimiento total y todos los sectores productivos ya reportan pérdidas millonarias. Lo que está sucediendo en el sur del país es una prueba piloto de lo que significa depender de otra región a nivel energético. No podemos seguir hablando de transición energética cuando tenemos un país con este grado de subdesarrollo. Un país que dependa de otro en su matriz energética es un país inviable.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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