lunes 14 de diciembre de 2020 - 12:00 AM

Sueños sin registro

La actitud inhumana de estos funcionarios no solo pone en riesgo la viabilidad de los proyectos de vivienda, sino que mutila los sueños de vivienda de muchas familias.
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Columna de
Sergio Arenas

El sector de la construcción de vivienda fue la primera estrategia de recuperación económica del Gobierno, y no es para menos. Genera inversiones anuales por más de $70 billones, aporta más de $40 billones a la economía, demanda insumos por más de $30 billones y, junto con las actividades inmobiliarias, ofrece más de 1,5 millones de empleos.

Esta estrategia de recuperación económica necesita actores determinantes para que se cumpla. Las oficinas de registro son una de ellas, pues dentro del proceso de compra de una vivienda, estas oficinas son las encargadas de registrar la transferencia de propiedad. Permiten, entre otras cosas, el desembolso de los créditos y el otorgamiento de los subsidios que necesitan muchas familias para obtener una vivienda digna.

Hemos sido testigos del esfuerzo del Ministerio de Vivienda en ubicar 200 mil subsidios en los programas de VIS Y No VIS, cosa nunca vista.

Sin embargo, esta estrategia al parecer no la entienden las oficinas de registro, especialmente, sus funcionarios. Pues las organizaciones están hechas de seres humanos que con su indolencia no solo se amparan en la excusa de la pandemia eternizada para esconder su verdadera ineficiencia y poca proactividad, demostrando su único fin: recibir un sueldo olvidándose de los intereses colectivos.

Más allá de la justificación real de la necesidad de activar la economía del país, cosa que al parecer estos funcionarios no entienden o no les importa, es el daño que se le hace a cientos de familias que han venido luchando por un subsidio para acceder a un hogar y por fin tener una vivienda propia.

La actitud inhumana de estos funcionarios no solo pone en riesgo la viabilidad de los proyectos de vivienda, sino que mutila los sueños de vivienda de muchas familias.

Las oficinas de registro a nivel nacional tienen que prestar un servicio ininterrumpido. No existe razón alguna para que, en la situación económica de muchas familias y empresas, estos funcionarios se vayan de vacaciones. Respeten la ciudad. Respeten los sueños de muchas familias que hoy no pueden tener un techo. Aporten algo a la sociedad y al país. No dejen los sueños sin registro.

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