Publicado por: Sergio Rangel
Conocía la Hermana de la Presentación Yanira Carrillo Figueroa, con motivo de la celebración de los 100 años de esa comunidad en Bucaramanga. Otras religiosas de esa comunidad me parecieron mujeres maravillosas dedicadas unas a la labor misionera y a la pedagogía, pero ella sobresalía entre todas. Su figura menuda quizás hacía que resaltaran más sus cualidades intelectuales. De manera un poco atrevida hice un relato del viaje de aquellas resignadas hermanas de la época por las ariscas breñas santandereanas y en esa misma columna me referí a la Hermana Yanira Carrillo. Hoy vuelvo a escribir sobre ella, porque son pocas las palabras cuando se trata de describir a una persona que dedica su vida a la enseñanza. Esa diminuta “hormiga atómica “le dio un vuelco a la planta física y a la pedagogía del colegio. Lo pudo hacer porque su formación fue como bachiller pedagógico en Chinácota en provincia, en donde todos los espacios eran generosos, y las quebradas de aguas cristalinas invitaban al campo, nadar en ellas era parte del aprendizaje, y amar la naturaleza en donde está la presencia de Dios ¿Una piscina en un colegio de monjas y femenino? Alguien tuvo que haber dicho que era una locura, pero ella la hizo aquí en el Colegio de la Presentación. ¿Que en la ciudad todo es ruido ensordecedor? Entonces les construyó a sus alumnos un auditorio polifónico en donde las orquestas sinfónicas y los coros son como los trinos que escuchó en los jardines del pedagógico de Chinácota. A la muchachada le enseñó que el compromiso de la vida era con sus semejantes y el servicio a la comunidad debería ser una constante, actividades extracurriculares, clubes deportivos, escuela de artes, modernización de salas de tecnología, y por sobretodo un proyecto de buenas maneras y sanas costumbres. En fin, muchas otras cosas hizo que redundaron en que el colegio de 600 alumnos pasara a 1.150. De su trajinar con esta muchachada indómita y modernista, logró una experiencia pedagógica invaluable que plasmó en una tesis en la Universidad Española de Granada que fue laureada y se le dio la calificación cum lauden. Pero a veces las cosas buenas son fugases. Otros que venían observando ese gran logro pedagógico, nos la raptaron y se la llevan para la dirección de la Universidad Católica de Manizales. Bien para ella, también se merece un gran destino. Suerte y gracias infinitas por lo que hizo por la juventud santandereana.










