domingo 10 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Chuzar

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Columna de
Sergio Rangel

En nuestro código penal no existe el delito “chuzar”. Chuzar, dice el Diccionario de la Lengua Española, regionalismo de Bolivia, Colombia, Nicaragua y seguramente otros países. Significa: pinchar o herir a alguien con un objeto punzante. Interceptaciones ilegales a personas sí es delito. Ahí está el detalle. ¿Cuándo es ilegal? Un seguimiento debe publicarse a gritos, dicen los comunistas y los idiotas útiles, los mamertos. Según esto, los trabajos y las tales “carpetas” de que habla Semana, grabaciones, fotografías, escritos, deben estar como en una biblioteca, a disposición del público. Hoy y siempre lo han estado. La inteligencia, (que es lo menos inteligente en Colombia) es anticiparse al delito, y se quiere que solamente hechos consumados sean sujeto de investigación.

¿Cómo es posible que el Estado colombiano no pueda tener un aparato de inteligencia que se le adelante a los criminales, y desbarate sus planes de asesinatos terrorismo, desinformación e información falsa? Según esto, los organismos de inteligencia no podrán seguir a sujetos (periodistas) que entran al país como Nicolás Casey, que hace un tiempo inició una campaña de desprestigio contra el Ejército, cuyas acusaciones resultaron falsas. Más adelante se pedirá que el Ejército se desarme. Se colige que esta tramoya viene de una organización adolorida por los resultados contra las mafias y contra las disidencias de las Farc. No sorprende también que ese informativo de Semana venga de la izquierda recalcitrante de los EE.UU., pagos por los carteles internacionales de la droga.

Causa inquietud que siempre aparecen los mismos personajes en la telaraña de espías y espías dobles. Un fotógrafo Stepen Ferry, John Otis, al servicio del millonario Georges Soros, dueño de la revista Open Secretary Ferry, y una colombiana Catalina Botero, a quien también esta entidad le financia una revista. (Artículo de Eduardo Mackenzie. Debate) ¿A Soros qué le interesa de Colombia? Sus dos mares. Venezuela está en el bolsillo. El dinero del mundo es él.

La tramoya ridícula de Semana está en los libros del judio Harary... Home Deus y otros. Todo el mundo está codificado en datos y algoritmos. La dirección de su residencia, los trajes que se pone, sus gustos, las personas que trata, lo que lee, lo que escribe, su dinero y más, cuándo y de qué se va a morir. ¿Entonces, en qué queda el escándalo de las “Carpetas” de espionaje, ( a disposición del público) no se podrá averiguar qué hacen unos trotamundos metiendo las narices en asuntos de Colombia?

El cambio climático acabó la Guerra Fría en Colombia, se puede calentar, se está jugando con fuego.

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