domingo 08 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

Cuando llega la lluvia

Neruda decía que su primer recuerdo fue la lluvia. El poeta Antonio Acevedo habla de la lluvia. Estremecida te abres /como un cielo despejado/en donde acaba de cesar la lluvia /. El sonido del agua es incomparable a todos los sonidos.

Hice amistad en una oportunidad con un tallador de piedra en Barichara, el maestro Quintero. Me propuso copiar la fuente del patio de la Casa de la Cultura del Socorro para que yo la pusiera en el patio de mi casa y oyese la lluvia. Era la única fuente, decía, que imita perfectamente un aguacero. Desde que la talló, oigo en cada gota de agua  que escurre entre las piedras al peruano  Cesar Vallejo. Me moriré en París con aguacero/ y no me corro. Donde no llueve, sí que se debe sentir la nostalgia de la lluvia, en el desierto de Acatama, se dice que no llueve hace cien años, o en Lima en donde los techos de las casas son planos. En Barichara  tampoco llueve y cuando llueve la tierra es un milagro,  produce de todo. Barichara, ciudad de la que hoy se podría aplicar lo dicho por William Ospina, 'la noche es un silencio demasiado lleno de ruidos, un vacío demasiado lleno de cosas, una oscuridad demasiado llena de estrellas'.  En Barichara el Párroco Álvaro Velandia se mojaba en el atrio, no le importaba, llovía por primera vez después de un intenso verano que hizo revivir el tema de la escasez de agua en el pueblo. Ese día me dijo, la gente en Barichara, se preocupa por la falta de agua y no se da cuenta que el agua está  aquí mismo, y señaló los tejados de las casas, ahí está el agua. Efectivamente, solución inmediata es la lluvia recogida en los techos de teja de barro y conducida en canales de latón a tanques de piedra colocados en los patios y luego repartirla  con pequeñas bombas. Al principio fui escéptico a esa solución, pero haciendo cuentas encontré que la cantidad de agua recogida en un área de  400 mil metros cuadrados de tejados con un promedio de lluvia anual de 900 mm son 360 millones de metros cúbicos de agua,  suficiente para surtir la necesidad de  los residentes y la de miles de turistas que visitan al pueblo. La comunidad requeriría de  préstamos del gobierno para las adecuaciones de canales y tanques. En la ley está la disponibilidad de  créditos cuando se trata de una necesidad imperiosa como la del agua. Además, pienso que se puede echar mano de las platas que devolverán los farsantes de Agro ingreso seguro. Esa solución rápida, no va en contravía de la solución del encausar las aguas del río Mogoticos ni tampoco el de la toma de la quebrada de la Chibirití , que a paso de tortuga  los sufridos baricharas verán hasta el comienzo del otro siglo. Ni tampoco con la descontaminación de la quebrada Barichara, que fue la mayor  infamia, lanzarle las aguas negras de Villanueva y Barichara, quebrada cristalina que surtía el acueducto antiguo. No nos olvidemos de algo. No se quién lo dijo, pero  el agua es menos obediente que un gato, se puede ir sin regresar.

 

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