domingo 21 de agosto de 2022 - 12:00 AM

El día en que matamos el tigre

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Columna de
Sergio Rangel

Rodolfo, como el torero “Cagancho” le tiene terror a los gatos negros que se cruzaban en su camino.

La politiquería en Colombia asesina la técnica. La gran esperanza de los colombianos ha sido romper el tapón del Darién, una zona selvática, pantanosa, de rayos y tempestades, un paso al infierno por el que caminantes con hambre colombovenezolana no han podido cruzar. Se pensó entonces en una gran autopista por el Alto del Escorial entre Santander y el Norte de Santander, que nos uniría rápidamente con la vecina Venezuela. De ahí con el mar de generosas bahías, de espléndidos puertos hoy casi abandonados, que nos unirían al mundo. ¿Qué ha pasado? Para la época el presidente Barco era ya demasiado viejo y olvidaba. Y luego a Uribe se le dio por nombrar a un monje loco de Ministro de Obras, Andrés Uriel Gallego, quien pensó en la vía por Pamplona plagada de Obispos y coluviones. Todo se fue a pique. La politiquería prendió el desarrollo centralista de siempre como si fuera lo único civilizado que existiera. En el mundo de hoy se observa el declive de la “política” frente a la “técnica” y en Colombia la politiquería crece como la mala hierba. Tenemos un gobierno que está hablando de un nuevo amanecer. No sabemos si la politiquería lo va a ahogar como en tantos otros casos en donde la esperanza de los colombianos se ahogó en sangre. Por fortuna queda gente pensante. Me escribe un viejo amigo, Miguel López Acevedo, quien cree en el “Gran Santander”. De estirpe Socorrana, tierra del Radicalismo, amante de los tiples y, magnífico ingeniero. Quiere que reanime desde mi columna el “Corplan” en el proyecto del Escorial. Idea de Armando Puyana Eduardo Durán, Alberto Montoya , Nivea Santarelli, Miguel López, y otros de esta áspera tierra. Hago eco de esta ilusión que es como el sueño de Magallanes, encontrar un paso para unir los continentes. El proyecto cuenta con grandes avances, compra de los terrenos, trazados, etc, y el querer de un pueblo al que hoy le faltan banderas. Hegel, para el momento: “...la riqueza se produce, por las máquinas, y no por lo que se consume”. Marx recoge este teorema y lo aplica a la economía capitalista: “el dinero pasa de medio a fin. Pero si no existen los dispositivos técnicos se queda en meros sueños”. Severino, el pensador de hoy “la técnica no es un medio sino un fin.

“El gran Santander” depende de la suerte de Venezuela y Venezuela de la suerte del gran Santander. El señor Maduro es un mero accidente político. No sé quién dijo, pero lo recuerdo: “tengamos cuidado...la política aparece como un soberano destronado que anda errante entre los antiguos mapas ...”

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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