domingo 14 de julio de 2019 - 12:00 AM

El Reloj

Nostalgias, que son como voltear a mirar atrás una gran autopista que hemos caminado con una pequeña maleta que en la medida que avanzamos pasamos de una mano a la otra.
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Columna de
Sergio Rangel

Le pregunté al tiempo.... ¿Qué hacer para aliviar mi dolor? El tiempo respondió... Déjame pasar.” No recuerdo quién me envió este ramo de flores al móvil. Tantas cosas que se reciben, buenas o malas, ...Pensando en ti, los mejores momentos. ...Juega el baloto hoy. Un cosmos infinito e impensado para los que venimos del Siglo XX. Los consejos para los desesperados, improvisados estimuladores del buen vivir. ... Sepulta el pasado, vive el hoy. No lo sé. Nostalgias, que son como voltear a mirar atrás una gran autopista que hemos caminado con una pequeña maleta que en la medida que avanzamos pasamos de una mano a la otra. “El reloj se ha parado/ son las seis y en la puerta/ oigo un hombre gritar... vendo pan, vendo miel y dinero no hay...” Pablus Gallinazo, autor de sueños que recordamos, y la vida parece volver a sonreír . ¿Qué puedes hacer? Si a cada instante te recuerdan que el tiempo tiene un precio y se mide. Quince mil pesos por quince minutos de caricias, lo anuncia una muchacha en el móvil. ...Te estoy esperando desnuda. Parecen mensajes de políticos.

Un viejo, tal vez de mi edad, pasa frente a mi, mientras me tomo un café Sierra Morena, en Zapatoca. Pregunta la hora. Le señalo el inmenso reloj de la iglesia que se alcanza a divisar. Es un reloj inglés, me dice Cesar Ardila quien me sorprende a mis espaldas. Regresó del frío de Canadá. Fotografié la plaqueta, dice, fabricado por “El Relojero de sus Majestades, la Reina y el Príncipe de Gales. Lo subieron a la torre el 31 de diciembre de 1894. Cinco años antes de comenzar la “guerra de los mil dias” La sangre se mide en instantes, no en litros. Otra fotografía. Los fierros que cuentan el tiempo. Más de una tonelada de engranajes que se encajan unos a otros aumentando o disminuyendo su tamaño entre bielas y resortes, es como destaparle el cráneo a Einstein. Todavía se oyen sus campanadas. Veo en el móvil a Donald Trump que aprieta la mano del “señor de los cohetes” y mira el reloj en su muñeca.

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