domingo 19 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

El tema Gilinski y la hambruna

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Columna de
Sergio Rangel

Las personas solo existen las unas para las otras, como representantes de sus mercaderías, o lo que es lo mismo, como poseedores de mercancias”: Karl Marx, El Capital.

El problema del mundo es cómo alimentarse. Quizás por eso el señor Gilinski está detrás del mejor negocio de cereales, con los que se elaboran y comercializan buen número de alimentos del grupo Nutresa, empresa antioqueña. La verdad es que por su gran músculo económico sería el único que podría garantizar en el país el suministro de cereales en la escasez que se avecina en el mundo.

Otro negocio que bota espuma, la rica cerveza Bavaria. Los bebedores de cerveza y los expendedores no saben lo que se está cocinando con la escasez. Ellos dicen que es problema de acaparamiento para conseguir alzas. La empresa se justifica en la escasez del vidrio y en las dificultades para importar la cebada y por la ausencia de “containers”. Así las cosas, es probable que por la ausencia de cerveza se pase al vino, pienso yo. El “resveratrol” del vino evita la acumulación de grasas en el torrente sanguíneo y evita infarto del miocardio.

Pero estas guerras económicas en las que en un comienzo solamente se muestran los dientes, a la larga terminan siendo a tiros en campos de batalla. Así se desataron las dos guerras mundiales del siglo XX.

Hoy podría desatarse una, la guerra mundial por el encarecimiento del acero y los fertilizantes, (N. P.K.Mn.Br, Mn, Zn). Para los agricultores resultan incomprables, sus precios se han triplicado. Sin embargo, los cultivadores en EE.UU. resolvieron sembrar 4 mil hectáreas más de maíz, pues se esperan excelentes precios futuros. Me explica un ingeniero agrónomo, que el fósforo, el potasio y el magnesio pueden almacenarse en el suelo de donde la planta los va tomando a su necesidad, pero el Nitrógeno, no está disponible en la mayoría de los suelos de Colombia. En este momento es cuando nos damos cuenta de las barbaridades que se cometieron en el país, al permitir la liquidación de las dos plantas productoras de Nitrógeno, como Abocol y Monómeros Colombo Venezolanos. Abocol en Barrancabermeja permitió el crecimiento del “anarcosindicalismo”, que llevó hasta el asesinato del gerente, y otras maniobras corruptas que dieron al traste con la producción hasta el cierre, repartija y ruina, de lo que pudo ser la solución del agro colombiano. Lo mismo fue la liquidación de Monómeros. Algo se podrá remediar con la boñiga de res, la gallinaza, y la porquinaza. Lo cierto es que se avecina una gran hambruna en el mundo.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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