domingo 30 de noviembre de 2008 - 10:00 AM

Esta tarde vi llover

Bajaba  yo por el Amazonas  con William Ospina en el barco que comandaba un tal Orellana y sus extraviados, cuando se me anuncia que la muralla del Terraplén se rompió con el peso de las aguas crecidas y Puerto Wilches comenzaba a inundarse.

Tal vez de esa manera metafórica y leyendo El País de la Canela, se pueda soportar tanta agua sin pensar que se derretiría como un helado de cono. Hace unos meses pude asistir a un consejo de emergencia citado por el presidente Uribe para analizar y prevenir las consecuencias de la futura inundación provocada por el Río Magdalena.

Paños tibios de aguas aromáticas fue lo expuesto por los funcionarios de Cormagdalena. Taponar  lo que se rompió en el Terraplén y destapar el caño Jeringas, fueron las fórmulas para prevenir las inundaciones que hoy preocupan a los ribereños. La mayoría de los asistentes conocedores del comportamiento de las aguas pidieron rehacer el lecho del Río sedimentado por la basura que le enviamos por las cloacas. Uribe pidió información, se le dijo que posiblemente en dos años tendríamos terminadas las dos dragas que se estaban construyendo.

Uribe tiene toda la buena intención y conoce este país de pleno, pero no existe como lo dijo Rudolf, peor obstáculo que un funcionario incompetente o un inteligente al servicio de la clientela política corrupta. El exdirector de INVIAS García Arizabaleta, no le pudo haber hecho más daño al país porque no le quedó más tiempo. En el consejo comunal de Zapatoca afirmó que las estructuras del puente de la quebrada Chivirití se estaban terminando de pintar cuando el puente hacía meses se había colocado.

Navegando en el mar de papeles y de babas, deben venir por las aguas de la incompetencia las dos dragas que el Río Magdalena necesita. La apertura y la subida de las aguas nos cogieron desnudos y con el traje de baño en la mano. Dragar y dragar el Río a perpetuidad, es la única solución a las inundaciones y a la innavegabilidad en las sequías, así sea con grandes costos. Sin embargo, Cormagdalena sigue insistiendo en impagables  murallas y jarillones inútiles. Recuerdo una anécdota contada por el ex ministro Verano de la Rosa, un hombre con un apellido como para esta época de incesantes lluvias, contada en un foro sobre el Río Magdalena. Los alemanes lo invitaron a recorrer el Río Rin.

Le dijeron que al final del recorrido querían saber sus impresiones y lo enviaron en el viaje con un acompañante mudo con cara de lápida que no respondía a ninguna de sus preguntas. Al final del viaje, les dijo a los alemanes que la canalización del Rin era una perfección, que eso era lo que se debería hacer con el Magdalena. No señor, le respondieron.

Todo lo contrario, el río no se debería haber canalizado, debería tener un dragado permanente, nosotros matamos el río, eso no era lo que se debería hacer, los ríos deben correr por donde ellos digan, llenar las ciénagas, tomar las madreviejas, ir por los brazuelos, así el río tendrá vida, llevará plancton al mar, habrá peces que desovan, y  este es un río muerto.

Hoy, el firmamento encapotado, los Dioses del olimpo pelean sobre los cielos de Colombia, Cecilia López y su corte de antropófagos amenazan devorarnos,  encapuchados destruyen la UIS y los meandros nos ahogan. Sálvanos Uribe, danos la luz perpetua.

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