domingo 15 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

Hombre Diablo

Un personaje de Cabrera Infante, mientras bebe en la barra  un vaso repleto de hielo y  ron, decide  a la una de la mañana llamar a un teléfono anotado en la pared. No tiene idea de quién se trata. ¡Aló! Contesta una voz somnolienta. Por favor Rita Hayworth. Un sartal de groserías se oye después. Un día a la madrugada, decido hacer lo mismo en una venta de minutos. Cientos de números estaban  anotados en la pared.

¡Aló! Contesta al otro lado de la línea alguien que debe haberse acostado borracho. ¿Por favor el presidente Chávez? Con  las groserías y los alaridos del que contestó, el celular se funde. No creo que exista un personaje más odiado en Colombia que Chávez, aunque el temor de la invasión está conjurado. Que Chávez compre todos los tanques que quiera y malgaste la plata. Nosotros con un solo buldózer taponamos la carretera a Cúcuta y ahí no pasa nadie. Mi amigo Leonardo Méndez, el gerente de Riocarfe, una empresa transportadora de carbón y exportación por Maracaibo, no termina de lanzar insultos contra Chávez cuando le pregunté por la situación de los exportadores de carbón de Norte de Santander por Venezuela. De verdad que este deschavetado le ha causado un daño irreparable a los colombianos y a los venezolanos. El carbón se transporta en unas minivolquetas para decirlo de alguna manera, por un minúsculo puente que conecta a las carreteras de Venezuela; allí se vuelve a cargar en otras, esas sí de buen tonelaje. Los fletes se potencializan y casi que el carbón no compite con los mercados mundiales. Cuando a Chávez  le da la chiripiorca, el carbón no pasa. Leonardo Méndez se  calma y comienza una exposición interesantísima respaldada en un video sobre las vías necesarias para convertir a los dos santanderes en el gran Santander. La falta de liderazgo nos hizo perder la gran autopista a Venezuela por el Escorial. Pudieron más las oraciones de los obispos de Pamplona al oído del Ministro Gallego que la verdadera conveniencia para el país. Jorge Caicedo, quien firmó el trayecto por el Escorial y lo recorrió a lomo de mula, nos muestra la belleza del paisaje de Matanza, Suratá y  Cachirí, pueblos de gentes amables, potencial infinito en turismo, ríos cristalinos, y lo más importante, moderadamente pendiente. Así se haga la doble calzada hasta el kilómetro 40, o se llegue por la ruta vieja hasta Pamplona, Santander el Grande requiere esa vía. Chávez se desmorona. Pronto se abrirán las mejores perspectivas de la historia con nuestros vecinos.

Señor Gobernador Horacio Serpa, (por quien votaron todos los industriales y comerciantes de Santander), no insista en traernos a Chávez. La  encarnación del demonio, la más ruidosa aparición del diablo desde los tiempos galileos, profeta y sacerdote, sortílego y mago de Satán, espantosa  figura azufrada del perverso Atila. Visto por los castísimos ojos de Piedad Córdoba en reunión de demonios y ella lo sabe. Tendríamos los santandereanos que  cambiar nuestro lema. Ya, quien pisa tierra santandereana no sería santandereano.

 

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