domingo 03 de diciembre de 2023 - 12:00 AM

Sergio Rangel

Indios

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Columna de
Sergio Rangel

El tema Indios se convierte en un anacronismo. Indios con botas militares, portadores de fusiles de última generación, celulares de total capacidad. Borran el mito de Tupac Amarú, Condorcunca y su vuelo silencioso. Quintín Lame, venganza equivocada de los destripados por los cascos del caballo de Belálcazar. Indios de compras, bolsas de marquillas Homecenter repletas de gustos burgueses. Raza achatada del Cauca Grande, color de piel enverdecida, sin ser blancos, negros ni cobrizos, de alma fantasmal de páramos y selvas neblinosas. No queda de ello sino tierra agredida, los rastros de cambuches, luminarias e invernaderos plásticos del cultivo ancestral que fueran inspiración del sonido del cóndor que pasa. La orgullosa “limpieza” de sangre de los blancos del Cauca, ausente de los poblados de indios. Tal vez la causa. Nunca se “refocilaron ” con indias, prefirieron las negras. Mosquera Presidente acostó en sábanas de Holanda, en “Casa de Nariño” a Susana Llamas, la negra más retinta y bella de todas las que vinieron de la Costa de Marfil. No valieron ni los rumores, ni las volteadas de espalda de las señoras encopetadas de la Bogotá de entonces. Y ahora nos quejamos de los “Indios” del Cauca. Los blancos allí enloquecieron por las negras de senos turgente y caderas briosas de tambor de bullerengue. Entonces no se logró el mestizaje total como en el resto país. La sabana cundiboyasence (ya lo escribí) logra una raza ladina, maliciosa, fuerte, productiva, trabajadora y de campeones. Así fue en la Costa, en los Santanderes.

Entonces, ¿qué hacer con los Indios del Cauca, si ya se les dio todo? Tienen una legislación propia, no los cobija la Constitución colombiana. Campea la impunidad. Se gastan o guardan en los bolsillos los jefes de cabildos, lo que del presupuesto damos los colombianos en impuestos (la friolera de 86 mil millones en los 4 últimos años). Siembran coca y marihuana, siendo el narco-imperio más poderoso hoy del mundo. Poseedores de 26 millones de hectáreas de tierra, que todos los días convierten en eriales. Una republiqueta independiente que ha partido al país. Caso idéntico a los Mapuches de Chile. Todo esto corresponde a la “eticidad” del “Buen salvaje” que Rousseau le vendió al mundo... ¿Qué hacer? A los hombres velludos y de piel blanca les corresponderá ahora buscar el mestizaje. Este no es asunto “político” que se resuelva entre derechas e izquierdas. Es un asunto de “catre”, dejarse llevar por la curiosidad que tuvieron las indias por los primeros hombres que llegaron con Colón. Y esperemos a ver.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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