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Sergio Rangel
Viernes 23 de febrero de 2024 - 12:00 PM

La guerra de las Cúchicas

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Cúchica es un ave destructiva migratoria, que según los ornitólogos, van apareciendo y desapareciendo en muchas zonas.

Un día viajando por Vélez abrí la llave en un restaurante para lavarme las manos y no salió ni una gota de agua. ¿Qué pasa? “Las Cúchicas”, me respondió un campesino. Aquí llegaron unos ingenieros, que se apoderaron de la zona, enviados por un gobernador del pasado y se robaron la plata del acueducto, los llamamos las “Cúchicas”. Otro que se acercó dijo... ¡No, aquí llegaron fue los “aguilanes” mitad aguila y mitad gavilán! Así quedó la conversación sobre el agua.

Hay que recordar que el departamento de Santander tiene los cinco ríos más caudalosos del país: el Magdalena, el Sogamoso, el Lebrija, el Carare y el Opón, y tenemos dificultades de agua en el 90 % de los municipios.

En Santander existen magos que hacen desaparecer el agua y las obras civiles, ingenieros prestidigitadores, cúchicas y aguilanes.

No sé en qué pararían las investigaciones de los acueductos de Vélez, Barichara, Mesa de los Santos y de tantos otros. El robo de esos recursos debe ser un crimen de lesa humanidad. El cinismo de los autores de esos latrocinios está en que ellos mismos colocaron placas de bronce con sus nombres en los muros de las obras que no hicieron.

En Santander la Gobernación de hoy y la mayoría de alcaldías quedaron en buenas manos. Estos pueblos perdidos en las cordilleras son bellos, agradables y pacíficos. Pueblo es el territorio en el que los ciudadanos habitan.

Colombia tiene 1.204 o tal vez más municipios, con cerca de 50 millones de habitantes. Si se utilizan los medios técnicos de hoy, es posible que las comunidades estén plenamente enteradas de las bondades de la democracia. El hoy gobernador del Atlántico, Verano de la Rosa, y el fallecido Orlando Fals Borda, autores del Título Xl de la CN de 1991 en su artículo 287, le dieron a la Nación un vuelco, el cual todavía no lo hemos podido “digerir”. Por ejemplo, que la capital del país no puede engullirse el presupuesto nacional. Que las entidades territoriales gozan de autonomía... 1) Gobernarse por autoridades propias. 2) Ejercer la competencia que les corresponda, 3) Administrar los recursos, 4) Participar en las rentas nacionales. Este artículo 287de la CN y subsiguientes no son el regreso al “radicalismo” de 1863, sino la lógica descentralización que requiere este inmenso país. Sobre todo en este momento en que tenemos un presidente de talante bolchevique, resuelto a “destruir todo lo anterior cuanto antes, y hacer el máximo daño a los que cree enemigos de clase.”

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