domingo 19 de noviembre de 2023 - 12:00 AM

Sergio Rangel

La higuerilla, la planta de oro

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Columna de
Sergio Rangel

La higuerilla, tártago, o ricino, nativa de América, es el vegetal de frutos, pepa de oro. A la vez despreciada, maltratada, talada, erradicada y maldecida por impertinente. Nace espontáneamente en jardines, solares y cultivos, llevada allí por el viento o por los pájaros. En la naturaleza no existe la sin razón, todo tiene un propósito o un fin. El hombre en su necia curiosidad y seguramente atacado de retorcijones de estómago, decidió tragar una pepa del fruto de la higuerilla. Cesaron los dolores y en las heces aparecieron nudos de lombrices y gusanos. Paso a paso, el hombre le encontró a este fruto incontables usos, pero siguió siendo maltratada. Cuando el petróleo resultó tan útil como peligroso para la existencia de la humanidad, apresuradas investigaciones sobre el fruto de higuerilla encontraron que por razones estructurales, a bajas temperaturas, no se congelaba y por lo tanto era el biocombustible ideal en la aviación y en los vuelos espaciales. En el futuro será el vegetal más apreciado de la humanidad. China le debe su desarrollo industrial al humilde “tártago” o higuerilla. Es el mayor productor de ese biocombustible sin que exporte ni un solo galón, pues todo lo consume el país. Brasil comienza a ser un gran productor de aceite de higuerilla, y el biodiesel es allí el elemento importantísimo en el desarrollo de la metalmecánica. Una noticia afortunada, dentro de la incertidumbre que ha generado las reformas del nuevo gobierno está el hecho de que la industria aceitera Boliviana escogiera a la empresa Santandereana Industrias Acuña, del Ingeniero Angel Acuña, para la fabricación de los expeler y extraer el aceite de higuerilla de las 10 mil hectáreas que se proyectan en ese país. Esto alertó a la industria aceitera de Colombia pues tenemos en Bucaramanga la tecnología más eficiente de la extracción de aceite de higuerilla. ¿Por qué no pasar a cultivarla si es el biocombustible obligado en el mundo de hoy?

Investigaciones de institutos privados y públicos han logrado variedades de higuerilla para pisos térmicos que van desde 0 metros hasta los 2.000 mts, siempre y cuando no existan encharcamientos y los niveles pluviométricos no pasen de los 1,300 mm/año. Con esta perspectiva agroindustrial, Santander debería colocarse a la cabeza de América en la producción de biodiésel con base en el aceite de higuerilla. En distintos foros el Gobernador electo Juvenal Díaz se ha comprometido con los sectores agrarios en el apoyo definitivo al desarrollo del biodiesel derivado de la higuerilla lo que ha generado una gran esperanza en los santandereanos.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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