domingo 09 de mayo de 2010 - 10:00 AM

La llave de mil puertas

Hace ya bastantes años en Piedecuesta, Cipriano Castro,  un hombre prestante, le metió un balazo en medio de los ojos al embolador que lustraba sus zapatos. Simplemente  le notificó que su trabajo valía 20 centavos más. Don Cipriano debe estar en los infiernos y el embolador allá donde el cielo se despeña.

Esa noticia me la dio mi madrina por teléfono, diciendo que duró bastante tiempo para que le dieran línea de larga distancia, es un horror, no sirven para nada los teléfonos, dijo. Patria mía, con ese hígado revuelto que tenemos. ¿Por qué perdiste la serenidad? Los viejos también nos preparamos para la guerra. El Loro Álvarez me ofrece una carabina Winchester del abuelo, dice haber matado unos 500. Chávez amenaza con 2 millones de fusiles rusos Kalshnikov comprados a Putin. Uribe es más astuto, ha construido una fábrica de fusiles  israelitas Galil, llevamos fabricados 7 millones de ellos y ahora se los vendemos a los mismos israelitas.

Es que nunca le hacemos caso a los que saben. Bolívar quiso hacer de nuestra América indígena una nación poderosa con capital en el mar Caribe, en Panamá,  y no en la gélida Bogotá, ese país extraño y meloso donde siempre se tiene la intención de abrigarse en la cama con una mujer. No le creímos, o talvez no le creyeron, porque estaba loco, tenía el mal de sambito, se movía constantemente para todas partes, que a Caracas, que a Lima, que al Chimborazo, que en la hamaca se mecía contra la pared y la tenía toda descascarada. No se si fue cuando Aquileo Parra o después, pero unos gringos, en Vélez establecieron un comercio. Les dijeron en su tierra que era lugar fértil para el negocio de revólveres y munición, herramientas  y otras cosas. Pasó el tiempo y no vendían nada, por lo que decidieron irse. No se vayan les dijeron los ediles en el concejo que se reunió de emergencia en sesiones extras. No nos vamos si ponen a este pueblo Washington, dijeron los gringos. Largas discusiones en el Concejo, y como era de esperarse se quedó para siempre Vélez. Ospina Rodríguez propuso que este país se anexara los EU y tampoco le creímos. ¿Qué estarás haciendo a esta hora mi dulce Noemí?  Ahora que nos asfixia Mockus. ¿Por qué te quedaste tan atrás? ¿Por qué no hablaste como las mujeres? Llevando la contraria en todo, sabedora de que los hombres cederían.

Convocar una huelga de piernas cerradas sería  tan efectivo como un añejo laxante  de Ricino. Descalzonarse es la idea de los hombres a toda hora, así los tengan bien puestos. Cuéntales  de tu vida, de tus hombros llovidos por el agua de la regadera, desnuda caminas por el cuarto, una toalla blanca en la cabeza,(no con el aburrido turbante de Piedad que también vaga desnuda) eso lo dice el poeta Antonio Acevedo Linares, rodéate de poetas, yo lo hice y ninguno tenía cédula, es mejor, de todas maneras habrá trampa.  No le creas a Samper Ospina, sigue tomando bebidas energizantes, riendo a toda hora, este país necesita reír, así te pregunten por la masacre de Tocueyo. Ahora que Santos trajo ese patán venezolano cuántas cosas dirán de ti y de tu cuarto. Voltea tu arepa Noemí hacia los muchachos de camisas verdes, no es muy claro a dónde van, lo seguro es que tu esta vez irás a New York.

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