domingo 15 de mayo de 2022 - 12:00 AM

La llegada oportuna del “Preste Rodolfo”

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Columna de
Sergio Rangel

Situémonos en el año 1218. Se vivía un momento convulsionado, como tantos de siempre. Una expedición militar de cristianos, como otras anteriores, marchaba para abrirse el paso hacia Jerusalén. Lo particular de esta expedición es que San Francisco de Asís, un predicador cristiano de gran renombre, se unió a esa expedición militar con la esperanza de convencer al sultán Al- Kamil, que renunciara al islam y se convirtiera al cristianismo. Todo lo que pensó el carismático Francisco de Asís se vino al suelo. Al- Kamil, ni siquiera atendió las propuestas del predicador, sino que les salió al pasó con sus ejércitos de beduinos defendiendo la ciudad del Cairo y así le propinaron la más grade derrota a los cristianos. El mundo de la política y de las guerras es como el de la cacería, la liebre salta en donde menos se espera. Los derrotados recibieron una noticia que parecía un milagro, un gran ejército marchaba desde el Asia en ayuda de los caballeros cristianos. Eran las tropas del Preste Juan. El rumor le llegó al Papa. “... Yo, el Preste Juan, soy el señor de los señores, supero a todos los reyes del mundo entero, en riqueza, virtud y poder. La leche y la miel fluyen libremente en nuestras tierras. Los venenos no causan daño y las ranas croando no molestan. No hay escorpiones ni serpientes arrastrándose. En el reino abundan las esmeraldas, la pimienta y los elíxires capaces de mantener a raya las enfermedades”. Leyendo esto me parece estar oyendo a Rodolfo, el viejo ingeniero, hablando de Colombia con el Papa. “Yo, Rodolfo, supero a todos en riqueza, en virtud y poder”. Y entre más hablaba, el Papa más abría los ojos. Sin saber muy bien en qué creer, los cardenales ocultos entre las cortinas de la sala de audiencias oían. Estos en la tarde se comunicaron con los obispos y parroquias de Colombia. Luego, los rumores se convirtieron en hechos como suele suceder siempre. Rodolfo candidato de cuarto puesto en las encuestas pasó a ser el segundo. Rodolfo era la pareja más apetecida para definir la elección presidencial. La pareja que jamás recibió clases de baile y tampoco se presentó en sociedad, como las muchachas en afán de pretendiente adinerado y buen partido. “Yo no bailo con nadie, todos son unos corruptos”. Así dijo desde un principio Rodolfo, y lo ha cumplido. La dialéctica sencilla y clara con la que habló con el Papa y como se ha venido expresando, le ha dado un resultado extraordinario. El “Preste Rodolfo” dice ser el triunfador en la primera vuelta y el país lo sabe. “No robar, no mentir, no traicionar”.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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