domingo 05 de julio de 2020 - 12:00 AM

La vivienda de los pobres

Escuchar este artículo
Image
Columna de
Sergio Rangel

Memorias. El presidente Marco Fidel Suarez en 1918, en plena “peste española”, firma la primera ley sobre vivienda en la historia de la República de Colombia. Ley 46 de 1918. Se dictan medidas sobre la salud pública y se prevén habitaciones para la clase proletaria naciente. En municipios de más de 15 mil habitantes, obliga el 2% de lo recaudado por impuestos para vivienda campesina.

En 1939 se crea el ICT para mejora y construcción de vivienda campesina. En 1942 el ICT pasa a ser un promotor de la vivienda popular en las ciudades.

El 1950 cuando arrecia la violencia en los campos y poblaciones pequeñas se invierte el panorama y las zonas rurales pasan a tener el 30% de población y las urbanas el 70%. La presión sobre las tierras urbanas continúa, llegándose a la “tugurizacion” en las ciudades sin que se tuvieran los mínimos servicios públicos.

En las presidencias de Alberto Lleras Camargo y John F. Kennedy se firma un programa de ayuda de E.U., que se llamó Alianza para el Progreso. El objetivo, erradicar las zonas de miseria. Programa que alcanzó grandes logros en vivienda y educación.

En 1972 se dictan normas para legalización de tierras invadidas. La población urbana crece al 90%, y en 1980 se legisla sobre lo que hasta ahora se ha llamado “Vivienda de Interés Social”.

La llegada del tercer milenio y la pandemia del coronavirus me hace traer a cuento para el tema de “la vivienda de los pobres” un par de frases, que nos invitan a pensar. Ghoete, refiriéndose al morir de la tarde y llegada de la noche decía, “...Todo lo cercano se aleja”. Empezábamos a saborear la llegada de un nuevo milenio, con sus impensados avances tecnológicos, y nos sorprende la muerte, una horrible pandemia.

Para un pensamiento hay otro pensamiento. Steiner en lecciones de Teosofía dice, “...cuando algo concluye, debemos pensar que algo comienza”. La pérdida de alguien o de algo, lo pensamos irremplazable. Habrá que tomar decisiones.

Con la elección popular de alcaldes creímos que habíamos llegado a la conquista política del siglo. Sin embargo, es otra de las frustraciones. No comenzamos por el comienzo, la educación.

La ignorancia de los alcaldes, el sectarismo, y fallos judiciales extravagantes, agravarán la pandemia. Por esas mismas razones y sobretodo, por agravar las situación política y social, para el Presidente, viviendas concluidas de hace cinco años, no han sido adjudicadas. En plena pandemia vemos invasiones y dolorosos desalojos, con lo que se quiere enlodar la administración de Duque, existiendo un marco jurídico que basta aplicarlo.

Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad