domingo 22 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

Nos tienen tirria

En Colombia nos pasaría la “tirria” si aprendiéramos a leer, y a interpretar.
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Columna de
Sergio Rangel

A un niño pastuso hincha de su equipo perdedor, lo entrevista a la salida del estadio un locutor de radio. Entre sollozos y palabras entrecortadas dice “... la Federación de Futbol nos tiene tirria”. Seguramente dice lo que oye de sus mayores. Es la manera de justificar errores. La soberana goleada de nuestros “astros” del futbol, “tirria que nos tienen los árbitros de la FIFA”. Llegamos tarde al trabajo y nos despiden, nos tienen tirria. Tirria es la palabra que vuela como el humo de un cigarro. En Colombia nos pasaría la “tirria” si aprendiéramos a leer, y a interpretar. Es posible que el libro, los periódicos, las revistas, todo lo impreso pase al olvido, y sea virtual. Sin embargo el mundo se repite, es una constante de la historia. La virtualidad, conquista de la humanidad, todo lo ha facilitado y confundido a la vez. Charles Malinch, profesor de la Universidad de Barcelona, dice que tiene un libro en la mesa de noche. Un ritual que es imposible cambiarlo, es su manera de conciliar el sueño. Un libro de Michel de Montaigne, lo enseñó a leer, dice. Leía y la mayoría de veces no entendía. Cuando comencé a hacer lo que Montaigne recomendaba, fui el profesor preferido de mis alumnos. Aconseja, “Leer con lápiz en mano. Para leer y aprender es necesario subrayar el libro y anotar al margen. Además tener un cuaderno y anotar algunas de las frases, anotando cada palabra con intensidad”. Una práctica educativa que debe ser de la pedagogía colombiana.

En Colombia la educación pública es un desastre. FECODE dinamitó la educación. La dialéctica marxista ha ocupado las aulas. “The Capital” , texto “religioso” especie de monoteísmo que se sumó a los textos “sagrados ” sin interpretación. Generó guerras civiles, dos guerras mundiales y miles de guerritas locales sin sentido.Un libro que estimula el odio de clases, texto en que se venera la igualdad mediante el despojo de los bienes de otros, la riqueza es delito, se desestimula la competencia y la creatividad.

¿Quién dice lo verdadero o lo falso en el pensamiento humano? Es problema de la sacralización de la enseñanza y la lectura. La enseñanza de esos los libros convertidos en textos “Sagrados” crea analfabetos, y acrecientan la violencia. No admiten la réplica

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