domingo 31 de julio de 2022 - 12:00 AM

Notas de Viaje

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Columna de
Sergio Rangel

Es el título de un maravilloso libro escrito por Salvador Camacho Roldán en 1887. Relato de su viaje desde la Sabana de Bogotá a los EU, observaciones de lejanías, tierras y callejones fangosos, hasta llegar a la ciudad de Honda. Abordar luego un barco de línea, tomar en Barranquilla un vapor que lo llevó hasta las costas de Providencia de lo que cuenta solo un paisaje lejano en horas de la noche. Días después está a la desembocadura del gran Río Misisippi. Relata el viajero la gran obra que se hizo para romper la “barra”, que impedía la navegación de los grandes vapores. Dicha “barra” fue rota por un gran ingeniero, el Capitán Eads, empleando metodología ya usada en el Danubio y otros ríos de Europa. Encauzó las aguas por diques laterales que rompen en gran caudal las arenas que forman la barra por el centro. Los 13 pies de profundidad fueron suficientes para que los vapores penetraran por el Río en las manos de un práctico, y llegar al puerto de Nueva Orleans, con un fondo de 50 a 200 pies de cómoda navegación. Según el viajero Salvador Camacho y Roldán esa profundidad solamente la encontramos en nuestro Río Atrato. Los episodios contados en un castellano de polígrafo tan sorprendentes que hoy el libro sigue siendo de consulta y estudio. De sus observaciones puede concluirse que el gran desarrollo de los EU se debe al cultivo del maíz, planta maravillosa de América. Camacho Roldán viajero, no perdía momento que no fuera de aprendizaje y que le sirviera a Colombia. Indaga por las producciones de maíz en ese país, y esos datos le parecieron sorprendentes (en 1887). Escribe, en los estados centrales (Nueva York, Pensilvania, Maryland) se producen 10 cargas por fanegada (800 metros). En el Misisippi 13 cargas por fanegada. En la Costa del Pacífico 9 cargas por fanegada. Con promedio general en ese país de 10 cargas por fanegada. Esas producciones sorprenden a Camacho Roldán. Quizas soñó que los Llanos Orientales podrían ser como los cultivos que vio en los EU. No existe país que tenga más minas de calizas que Colombia para desacidificar las tierras.

El nuevo gobierno piensa que el desarrollo está en la tenencia de la tierra, fijémonos en ésto. El precio de la carga de maíz desgranado en Colombia vale $ 320 mil pesos. En EU con súper tecnología (cultivos seguidos desde satélites) y producciones de 12 cargas por fanegada (800 mts) vale $ 80 mil pesos. Hoy el delito de importación ilegal del maíz se tiene como un gran negocio como el de exportación de la coca.

Triste historia la del país descuidar la tecnología y las ciencias agrológicas. Para muchos la ignorancia de nuestros campesinos se considera una virtud, cuando la experiencia campesina es una suma de errores. No es el poseer tierras lo que da productividad, es el conocimiento.

Repartir tierras sin conocimientos es repetir errores de la demagogia populista. Escuelas, centros de pedagogía agropecuaria, facultades universitarias, facilidades para adquirir tierras a egresados.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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