domingo 08 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

¿Qué ha pasado?

Con la libertad, la escritura y la cibernética hemos llegado a pensar otra vez que somos dioses
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Columna de
Sergio Rangel

La historia de la humanidad está plagada de curiosidades. En un libro de Eliano, que se llama <Historia de Curiosidades> se cuenta que Alejandro Magno, como muchos que se embriagan con el poder, o lo ambicionan, decidió que si Aquiles era un semi dios, él también podía ser un semidiós. Exigió entonces que las ciudades <Estados griegos> lo llamaran así y le dieran el estatus divino. Todas aceptaron la petición, menos Esparta, que como siempre se le atravesó, solamente le envío una propuesta lacónica y sabía como todas las que salían de aquella ciudad. <Puesto que quiere quiere ser un dios, dejemos que sea un dios>. Con ello daban a entender que la divinidad estaba solo en la cabeza de Alejandro.

Megalómanos abundan en el mundo como Hitler, Stalin, Trump, Chávez, Maduro, Fidel Castro, el hombre de los cohetes de Corea. En Colombia, Petro, de quien dicen ideólogo del holocausto del Palacio de Justicia, cabría darle la respuesta de los espartanos, pues su liderazgo de megalómano sólo está en su propia cabeza. La historia nos cuenta que el paso de estos <semidioses> por el mundo no dejan sino dolor, sangre, y cenizas, que la humanidad tarda en cicatrizar.

Lo que dice el politólogo y filósofo Manuel Castell sobre los desórdenes mundiales que se ven en las calles, es verdad. El mundo ha cambiado y de una manera radical. No son movimientos políticos son movimientos sociales.

A estos movimientos sociales se les <pegan como lapas> los políticos, los sindicalistas, los vándalos. Pero esa juventud los ignora y los aísla. Las <lapas> van con sus banderas y pancartas y arengas desgastadas de siempre.

¿Que ha pasado? A pesar de que la cibernética es obra de los “cuchos” del siglo pasado, su verdadero uso, sus consecuencias <de monstruosa maravilla> no las hemos palpado sino hasta hoy. ¿Quién pensó poder tener en sus manos, y por precio insignificante,<la libertad> una < imprenta> una < radiodifusora> una < televisora>? Nadie.

Hoy todo eso lo tenemos a la mano con un simple celular. Al mundo de hoy le sucede como cuando el hombre inventó la escritura, creyó que era dios. Con la libertad, la escritura y la cibernética hemos llegado a pensar otra vez que somos dioses.

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