domingo 12 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

¿Quién gobierna?

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Columna de
Sergio Rangel

En Colombia todo lo que sucede es culpa “del gobierno” y por ende, culpa del Presidente, quien se supone manda en el país, dice la gente. La confusión se originó con el régimen presidencial, que estableció la Constitución de 1886. Incólume por 200 años, con algunas reformas como la Ley 200, (Ley de Tierras). El Presidente de la República era amo y señor de todo, (exagero un poco). El Presidente nombraba losbarrenderos de las alcaldías. Nos acostumbramos a decir, que si las cosas iban mal era por causa del gobierno, es decir,´por causa “del Presidente” . ¿Qué pasó con la Constitución de 1991? Que el régimen presidencial absoluto de la Constitución de 1886 se vino al suelo. La Constitución del 1991 estableció la elección popular de gobernadores y alcaldes. Se salió de un régimen presidencial absoluto sin darnos cuenta de la importancia que tenía dicha elección popular. Fue así como se fueron colando en la administración departamental y en las alcaldías nefastos personajes, salidos de la más oscura caverna de la política. En Santander tenemos varios gobernadores y alcaldes condenados o judicializados, y así sucede en todo el país. El candidato a la presidencia Gustavo Petro fue destituido de la Alcaldía de Bogotá. Y por arte de no sabemos si por desatención jurídica o con justicia fue absuelto por una “Corte Internacional”. El caso de Antioquia es patético. De un departamento de la honestidad y dinamismo empresarial, se pasó a enredos jurídicos de los que parece no se saldrá fácil. Malos manejos de los que “no se salva ni el nido de la perra”. El embalse de Ituango es una gran melcocha pestilente de aguas pútridas, en la que cada vez se hunde más la clase económica y política de Antioquia.

Puede decirse entonces, que la Constitución del 1991 nos cogió mal parados para la elección de alcaldes y gobernadores. Sin un aparato judicial efectivo y con un sistema gigante pero obsoleto de Contralorías Departamentales y Municipales. La consecuencia de todo esto, recae hoy sobre el Presidente de la República, así sea el mejor de cuantos hayamos tenido en muchos años. El presidente Duque logra en la pandemia tener vacunado el 80% del país y con una baja mortalidad que cualquier otro país quisiera mostrar. Logra un desarrollo económico incomparable en semejante crisis mundial. Da de baja a los más duros capos de la mafia de la droga, enmascarados como ideólogos políticos. Comparable solo con los éxitos del ejército Israelí. Y vamos navegando hacia un desarrollo sostenible. Pero atención al futuro. Con gobernadores y alcaldes corruptos no hay Presidente bueno que valga.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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