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Sergio Rangel
Sábado 03 de febrero de 2024 - 12:00 PM

Recua de burros

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Mi apreciado amigo Eduardo Durán Gómez, presidente de la Academia Colombiana de la Legua, me escribe un breve y simpático comentario sobre los asnos. El “burro” ejemplo para la humanidad. Humildad, mansedumbre y utilidad. Ese comentario suyo me hace recordar el burro del pesebre de Belén, y la aventura del “burro” que trajo Jiménez de Quezada hasta la Sabana de Bogotá.

Vine a conocer la gran utilidad de los “burros” en Pto Wilches. Allí compré un par para acopiar leña y agua en barriles. Se escapaban por más seguridad, nunca permanecían en el potrero. “...No los busque más patrón, dijo Mañé el Aguatero. Yo voy al camino donde está la manada y me traigo dos”. Efectivamente, fue la solución por muchos años. Aumentaron las “burradas” y luego como por arte de magia también comenzaron a desaparecer hasta la extinción casi total. Los mataderos clandestinos, o autorizados, arrasaron con el útil burro aguatero que se topaba en los caminos. Seguramente los “defensores de “género” quieren que hable de las “burras”, pero no les voy a dar gusto. Los burros de tamaño pequeño que deben ser de una raza especial, por razones nutricionales (Darwin), no desarrollaron su tamaño o “alzada”, pero fueron de gran utilidad en el nuevo continente. Al cruzarse con yeguas también de baja “alzada” dieron origen a la mula pequeña llamada ”roma” de gran utilidad para transportar carga por los caminos imposibles de Colombia. Los antioqueños, quienes necesitaban por sus tierras quebradas y de montaña, importaron burros “catalanes y andaluces” de gran “alzada”. Nuestras curiosas yeguas quisieron aparearse con ellos y experimentar otros tamaños. Pero ya que estamos pensando en “burradas”, insisto en que regresar, como lo quiere Petro, a los mataderos municipales, en donde desaparecerán micos, gatos, perros, y en donde no se tienen PTARs para el tratamiento de aguas residuales, es una verdadera “burrada”, como lo son los gastos de la señora Alcocer en viajes, trajes, maquillajes, masajistas etc. Hay que aceptar que a su edad, ella es atractiva y la adorna el desparpajo costeño. Con eso le basta, no necesita más. Sus excesivos gastos hacen bastante daño a los pobres de este país.

La colcha de retazos en que se convirtió el “Pacto histórico” se veía venir. Petro es un anarquista, “cambiémoslo todo para que nada cambie”. Los cacaos acudieron al llamado de la mermelada de Petro, que resultó ser una trampa pegajosa para moscas. Y se dieron cuenta que era terco, intransigente e infantil. Que nunca daba término a una conversación.

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